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Dejémonos de formalismos por un momento y preguntémonos: ¿cuántas veces nos hemos sorprendido -o hemos sido sorprendidos- gritando improperios e incoherencias a la televisión mando en ristre?. Es irónico como a veces una industria que se supone debe proporcionarnos diversión, suscita en sus usuarios todo lo contrario: rabia, furia, desesperación… Puede que penséis: ¡No!, ¿yo alterado por no conseguir superar el nivel de un simple videojuego?. Pero lo cierto es que ocurre y a buen seguro todos vosotros habéis experimentado alguna vez esa inútil sensación de cabreo que nos embarga cuando no conseguimos superar los objetivos marcados por el videojuego de marras.
Desde un punto de vista psicológico esto tiene su explicación: la empatía con el juego no sólo tiene un sentido positivo que nos lleva a un aumento de la autoestima y del espíritu de superación, sino que también se manifiesta en el extremo opuesto. El no ser capaces de alcanzar unas metas (ya sea en la vida real o de forma virtual), nos genera una frustración que puede llevar a determinados perfiles individuales a un descenso de la confianza en su capacidad para alcanzar logros.

Independientemente de dicho enfoque psicológico, lo cierto es que los juegos son capaces de lo mejor y de lo peor en lo que a incidiencia sobre nuestro estado de ánimo se refiere. Esto nos lleva a discutir si esos videojuegos de dificultad endiablada (tan propios de antaño y tan escasos hoy día salvo muy honrosas excepciones), son positivos cuando sobrepasan el límite existente entre el ”pique” por superar retos complejos y la frustración que nos hace abandonarlos sin garantías de rejugabilidad.

¿Un juego difícil es un juego divertido? Hasta cierto punto, aunque esto depende mucho de la pericia de cada uno. Yo me confieso como un jugador medio, detractor de retos imposibles y dificultades máximas. Vamos, todo un amante de los ”easy mode”. Aún así, en todos estos años como jugón he aprendido algo: no hay juego complicado sino falto del carisma necesario para hacer que el jugador sienta la ”necesidad” de superarlo cueste lo que cueste. Sí, maldecí lo inmaldecible en una de las luchas callejeras de Shenmue 2, despotriqué contra medio mundo en alguna que otra combinación de botones de Fahrenheit, tiré el WaveBird contra la pared en una de las pruebas de Starfox Adventures… pero al final conseguí acabar cada uno de esos títulos porque me motivaron lo suficiente como para frenar mi impulso a apagar la consola y abandonarlos al olvido en la estantería como tantos otros juegos mediocres.

Sólo hubo un juego que me fascinaba pero que no tuve ”valor” (por emplear un termino suave) de completar: sí amigos, me refiero a Conker’s Bad Fur Day y su famosa fase de velocidad en el lago de lava. No recuerdo haber soltado tantas obscenidades seguidas por la boca en mi vida… Tal vez algún día me de la vena nostálgica y vuelva a probar suerte, siendo este el sistema que muchas veces consigue hacernos superar aquella fase que creíamos imposible. Una tarde de domingo nos vemos a nosotros mismos contemplando nuestra colección de juegos, extrayendo uno de esos viejos títulos incompletos e insertándolo en la consola… y en cinco minutos conseguimos superar fácilmente lo que en su día intentamos durante interminables jornadas…

Cabría preguntarse además si lo que más nos frustra es no poder superar un nivel o el hecho de habernos gastado 60 euros en un producto del que difícilmente veremos los títulos de crédito. Muchos alegan que si los juegos son facilones se dá el efecto contrario: mucho dinero por pocas horas de diversión. Pues la solución es clara: múltiples modos de dificultad y todos contentos… Y no estaría mal para los menos luchos en estos lares, que aparecieran títulos que completaran automáticamente aquellas zonas que se nos resisten tran infinitésimos intentos.

Yo diría que la dificultad es uno de los factores que determinan si un juego es una obra maestra o un simple pasatiempo. Y es que los mejores títulos son siempre los que, por muy difícil que te lo pongan, consiguen evitar contra todo pronóstico su irremisible abandono.

Aquí el mejor ejemplo del tema abordado. El niño loco alemán en versión original, cuando era un videojuego y no otra cosa lo que motivaba su ira:

¿Y a vosotros?, ¿qué juego se os resistió?, ¿cuáles consideráis los títulos más complejos a los que os habéis enfrentado?. Espero vuestros comentarios, gracias.

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4 pensamientos en “Frustración videojugable

  1. Vaya, pues a pesar de llevar toda mi vida jugando (desde los tres años, creo), la verdad es que nunca me he superado como videojugador. Yo también recurro al “easy mode” con bastante frecuencia (y si hay más bajo, pues contra ese). Yo creo que son pocos los juegos a los que no les he gritado (afortunadamente la agresión no pasa de lo verbal). ¿Juegos memorablemente difíciles? Ahora no me viene a la mente ninguno, pero en tantos años he dejado montones de juegos inconclusos, y no pienso parar.

  2. pues la mera verdad, que me enojara mucho no, nunca le grité a la pantalla del televisor eso si te diré, me frustraba muchas veces el no completar un objetivo pero siempre dejaba de jugar descansaba un rato y después de descanzar seguía jugando y así conseguía la respuesta XD

  3. Sin duda, el primer Phantasy Star de Master System. En un tiempo en que mi ingles era basico y no existian guias de ninguna clase (de hecho, ni existia internet), la unica solucion cuando uno se “atascaba” en el juego era hablar con todo el mundo varias veces, investigar de nuevo todos los lugares en los que habias estado, y probar a usar todos los objetos especiales (y a veces hasta comunes) en todas partes.Teniendo en cuenta que en ese juego podias hacer viajes interestelares a dos planetas adicionales, os podeis imaginar el resultado (creo que es el mayor juego de 8 bits hecho jamas). Tiempos duros aquellos, si señor.Aun asi, despues de varios años de juego (interrumpidos por supuesto) consegui llegar al ultimo laberinto… El problema es que este ultimo laberinto era un callejon sin salida, y aunque probe de todo, no consegui averiguar que era lo que tenia que hacer.Ya en la era Playstation y con acceso a Internet desde casa de un amigo, descubri el problema. Volvi a jugar desde el principio y por fin lo termine. Final feliz, aunque me jodio necesitar ayuda estando tan cerca del final.

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