Home
Hostigado como estaba por el pésimo catálogo de los primeros 9 meses de vida de mi Wii, me refugiaba en el pasatiempo ocasional que son sus channels y en los arrebatos consumistas que me asaltaban cada vez que ojeaba el catálogo de la consola virtual.

Por lo general, cada vez que adquiero uno de estos vetustos títulos la tónica es siempre la misma: les echo un vistazo rápido, juego un par de partidas no consecutivas y relego el juego al olvido sin haber recuperado en absoluto la inversión de hasta 10 euros que he realizado en él. No sé si a los demás os ocurrirá lo mismo, pero el hecho de pagar un precio ”reducido” por estos títulos unido a la carencia de un soporte tangible, me incita a no prestarles demasiada atención. Nunca he logrado considerar a un juego de la Virtual Console del mismo modo que a otro adquirido por 60 euros en mi tienda habitual. Para mí son curiosidades que no incitan esa ”necesidad” de recorrerlas de principio a fin como sí haríamos con un juego ”normal”.

Todo eso cambió sin embargo el otro día con la llegada de la nueva oleada de títulos del “Hanabi Festival”. Allí estaba: Ninja Gaiden…

Este juego fue el primero de toda mi vida como gamer. El primer juego para el que ahorré, el primer cartucho en penetrar las entrañas de mi NES clónica y también el primero que consiguió mantenerme horas pegado a la pantalla. Ninja Gaiden abrió un mundo nuevo y desconocido para mí como son los videojuegos. Gracias a él, en parte, descubrí la que hoy día es mi afición y mi perspectiva de futuro laboral más inmediata. Ciertamente el título tiene sus virtudes, pero no hablaré de ellas aquí. Lo que intento explicar es cómo gracias a este título ha cambiado mi visión de la consola virtual de Wii, que hasta ahora entendía como un simple entretenimiento pasajero. Todo ello gracias a una sensación: la nostalgia.

Cuando inicié la ROM y pude ver aquella pantalla de título, decenas de imágenes y recuerdos se encontraron en mi cabeza. Más aún cuando, pasado un rato, la intro del juego y su peculiar, bella y precaria al mismo tiempo banda sonora hicieron acto de presencia. Entonces ocurrió. Me ví ahí, delante de la pequeñísima pantalla de aquel televisor Philips 14″, con tan sólo 7 años y sujetando aquel fakeado mando negro marca Brightom, con la boca abierta ante aquel ”espectáculo” visual y sonoro. Ni siquiera conocía de qué iba el juego, viviendo en una zona rural era difícil adquirir ninguno así que me veía obligado a pedirlo por encargo a un vecino que solía viajar a la capital. Un día apareció con mi ”pedido”. ¿Un juego de ninjas? -dije yo, entonces absoluto analfabeto en el tema consolero. Lo cierto es que no me hizo falta preguntar nada más, una vez insertado en la consola el juego ya no volvió a salir en mucho tiempo.

Se notaba mi inexperiencia pues la muerte de Hayabusha solía reiterarse varias veces por minuto, además, desconocedor de la lengua de Sheakspeare, me intrigaba saber cuál era la trama que se iba sucendiendo en perfecto inglés entre nivel y nivel. El juego parecía condenadamente dificil, de hecho lo es y la carencia por entonces de sistemas de guardado en el cartucho me hacían dejar la consola encendida días enteros para no perder los progresos que tan dificultosamente conseguía. Esa misma dificultad fue la que me hizo pensar que el juego era eterno, aquello no tenía fin, pero era mi primer videojuego y tenía que terminarlo para descubrir el final de aquella historia de la que no tenía ni pajolera idea. Fui persistente, luche, maldecí, insulté a quiénes habían tenido la osadía de crear aquella insufrible jugabilidad pero por desgracia la historia no tuvo final feliz. La exasperante dificultad de uno de los últimos niveles me hizo terminar dejando el juego por imposible. Entonces dí paso a Super Mario Bros. y compañía y ya no volví a reparar en él.

Si escribo esto es porque el otro día terminé Ninja Gaiden. Y ciertamente la sensación es harto difícil de explicar. Pero es muy positiva. Sentí que había culminado un asunto pendiente de mi vida que venía arrastrando desde los siete años. Es curioso, nunca pensé que los videojuegos me pondrían filosófico… Con el tiempo todo ha tomado sentido: no sólo el argumento, que ahora entiendo a la perfección, sino también el reto de los saltos milimétricos que nos atenazan en cada nivel. Ahora, años después, el juego me parece hasta corto, lo que hace a uno reflexionar sobre cómo cambia la percepción de las cosas con el paso del tiempo. Pero por encima de la crónica de la conclusión de mi primer juego de infancia, esta entrada es un homenaje a la nostalgia. A esa sonrisa pícara que se nos dibuja en la cara cuando escuchamos después de tantos años esa melodía; cuando contemplamos de nuevo ese nivel o cuando nos volvemos a enfrentar de tú a tú con ese enemigo que tanto nos hizo despotricar en su día pese a las quejas de nuestra madre que nos acusaba de mal hablados.

Desde aquí pido perdón a Iwata: he subestimado a la consola virtual.

Anuncios

2 pensamientos en “Nostalgia

  1. Creo que lo comenté anteriormente, pero a mi me pasó algo parecido. Terminé el primer Phantasy Star (de Master System) cuando nadie tenía ojos para otra cosa que no fuera la PS One. Y en la era de la PS2 me terminé el Mystic Defender de Mega Drive, en un emulador que me permitía poner algún truco, porque ese juego era tan imposible cuando lo compré como años después. No tengo consola virtual de Wii, pero títulos como Capcom Classic Collection (I y II) o Sega Genesis Collection para PS2 no solo me devuelven la nostalgia, sino que también me dan la oportunidad de probar algún juego que en su momento quise, pero no pude disfrutar. Si es que se hace uno viejo…

  2. Ahora solo nos queda esperar a que los títulos en desarrollo vuelvan a recuperar esa ”magía” que tenían los de antaño, algo más difícil de conseguir, pero bueno, mientras sigamos teniendo soportes para las viejas glorias como las recopilaciones que citas o los servicios de descarga de las nuevas consolas todos contentos. Por cierto, gracias Dan, con tus consejos he conseguido 100 nuevas visitas en una hora.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s