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El otro día, desempolvando las entrañas de varios discos extraíbles, me topé con algunos textos míos de hace un par de años, cuando la nueva consola portátil de Nintendo acababa de salir al mercado y todavía no tenía el renombre que ha alcanzado finalmente. He creído interesante publicar dichos ”artículos” para valorar con perspectiva cuanto en ellos se cuenta, siendo éste el propósito del nuevo apartado ”Dossier”, un cajón desastre de antigüos proyectos que puedan ser de interés.

Nintendo DS: ”Una nueva forma de jugar”.

Sin lugar a dudas, Nitendo DS jamás habría salido al mercado si la propia Nintendo no se hubiese visto sensiblemente amenazada. Puede que Sony y su afamada Playstation hayan podido arrebatarle el liderazgo en el desarrollo y venta de consolas de sobremesa, pero si hay un campo en el que Nintendo ha sido la reina indiscutible desde la salida al mercado de la archiconocida GameBoy allá por 1989, ese ha sido, sin duda, el del sector portátil.

Año tras año desde entonces, Nintendo se ha preocupado en asegurar un mercado en el que controla el 90% de las ventas y que, dicho sea de paso, ha conseguido evitar la quiebra de la compañía al suponerle más del setenta por ciento de sus ingresos netos. Responsables de este liderazgo han sido las sucesivas versiones del sistema portátil de videojuegos GameBoy, del que ya se han vendido más de 100 millones de unidades. GameBoy pocket, GameBoy Color o la aclamada GameBoy Advance han supuesto la evolución inevitable del primer sistema, limitándose cada una de éstas a incorporar procesadores de mayor potencia capaces de mostrar unos gráficos impensables para muchos hace tan sólo unos años. Y es que, si algo funciona ¿porqué cambiarlo?. Ésta es la idea que Nintendo ha mantenido en el terreno portátil y que queda patente en la similitud de diseño de todas sus versiones GameBoy.

Sin embargo, con Nintendo DS se abre una nueva etapa. Llega el momento del cambio para una compañía que, por primera vez en 15 años, ve cómo su monopolio portátil está a punto de derrumbarse. La misma compañía que le arrebató buena parte del pastel en el ámbito doméstico: Sony, anunció hace ya un año su intención de ampliar sus horizontes como compañía de videojuegos y embarcarse en una lucha cara a cara contra Nintendo al desarrollar su propia consola portátil: PSP (PlayStation Portable). A partir de ese momento, Nintendo, consciente de un mercado en el que cualquier producto que contenga el término ”playstation” se vende de forma masiva e indiscriminada, se puso manos a la obra para dar una vuelta de tuerca a su filosofía y desarrollar un ”contraataque” que ”escaldase” a Sony en sus pretensiones. PSP, promete algo soñado por muchos: la potencia gráfica de una playstation en la palma de la mano. En otras palabras, con PSP, Sony se limita a llevar a cabo lo que habría hecho Nintendo de no haberse producido el anuncio de su rival: desarrollar una nueva versión de su consola pero con mayor potencia gráfica. Y eso, aprovechando el tirón comercial que ya de por sí proporciona el nombre de sus ”hermanas mayores”. Por esta razón, Nintendo decidió anunciar una nueva portátil que, para sorpresa de muchos, no sería una nueva versión de GameBoy, lo que, por otra parte, ya habría garantizado unas ventas millonarias. Lejos de esa idea, la compañía nipona optó por desarrollar una consola que apostase, antes que por unos gráficos de infarto, por la originalidad. Fruto de esta idea surgió la que hoy conocemos como Nintendo DS.

DS, o lo que es lo mismo, Dual Screen, hace referencia como el propio nombre indica a la doble pantalla que presenta la consola y que se ha convertido en su seña de identidad. Son precisamente esas siglas las que motivaron un enorme revuelo en el E3 2004, donde Nintendo presentó el primer prototipo de su consola al mundo. Los profesionales no se cortaron un pelo al afirmar la ”locura” de los directivos de Nintendo al sacar una nueva portátil que, no sólo no sería una nueva GameBoy ni estaría técnicamente por encima de la competencia, sino que, además, presentaría un concepto de juego extraño, poco convencional. Todo esto se agravaba, según el sector, si teníamos en cuenta que las previsiones de ventas de la nueva PSP eran abrumadoras. Nintendo parecía moverse contracorriente pero aún así, confiaba plenamente en su producto.

Las primeras declaraciones oficiales sobre Nintendo DS fueron escuetas: en nota de prensa sólo se hablaba de un nuevo sistema pórtatil de videojuegos dotado de dos pantallas TFT de 3”, alineadas en vertical que sustituiría los tradicionales cartuchos por tarjetas de juego semejantes a las de otros productos como las cámaras digitales de vídeo. Las respuestas a este anuncio no se hicieron esperar. Jugadores de todo el mundo veían en este nuevo producto algo raro, un paso en falso que la propia Nintendo podría pagar caro. Críticas que, como ya hemos mencionado, fueron ratificadas en la Electronic Entertaiment Expo de Los Ángeles, meses después, cuando la ”criatura” fue bautizada en público. La respuesta de Nintendo fue rotunda: desarrollando su nueva consola querían ir más allá, alejarse de lo mismo de siempre y ofrecer algo nuevo que realmente sorprendiese a los usuarios y les devolviese de nuevo la ilusión de sus primeras partidas. El hecho de que el nombre de la máquina no contuviese la extensión ”GameBoy”, podría justificarse como una forma de demostrar a Sony que, al contrario que ellos, podrían conseguir que unos de sus productos alcanzase cifras millonarias de ventas sin tener que usar un nombre popular y explotado a lo largo de los años. Ellos querían vender una consola, no un nombre comercial. En definitiva, lograr que su nueva consola se vendiese por méritos propios. Es por esto que uno de los miembros de la compañía declaró en rueda de prensa que, si la nueva Nintendo DS era un fracaso, la compañía se hundiría en la ruina pero, si por el contrario resultaba un éxito, ”encumbraría a Nintendo a una situación de privilegio con respecto a sus rivales”.

Vistas la causas de la aparición del producto, queda claro que Nintendo DS ha supuesto un giro radical en la política de la compañía. Antes de analizar si ha surtido efecto o no, todavía hemos de recorrer un amplio proceso. El proceso que nos llevará desde la presentación del prototipo en Los Ángeles hasta la salida al mercado de DS en los tres continentes.

Además de las críticas ya recogidas que ”la gran N” recibió por su nueva consola, cabe destacar otra también de vital importancia: el diseño. Cierto es que el primer prototipo de DS presentaba un aspecto tosco, antiéstetico y nada vanguardista en contraposición con la imagen sobria y tecnológica de su rival PSP. Pero Nintendo, reconocida por todos por su buen hacer con sus usuarios y por saber escuchar todas sus críticas y sugerencias, no iba hacer oídos sordos a estos comentarios. Un mes después, ya se hizo público el diseño definitivo de la máquina. Dicho diseño no se limitaba solamente a la parte estética sino que corrigió todos aquellos defectos que sus consumidores detectaron en el producto y potenció pues, una imagen de la consola que esta vez sí, satisfizo a todos los consumidores. Tanto éstos como la prensa especializada habían comenzado a acostumbrarse a la imagen de las dos pantallas, lo que, respaldado por el nuevo y elegante diseño provocó que, poco a poco, los jugones de todo el mundo dejaran de ver el proyecto DS como algo ”descabellado”.

Las imágenes de los primeros proyectos jugables para la máquina, sin embargo, no defraudaron a nadie. Era cierto que no alcanzaban el nivel de los de su rival PSP, pero ofrecían un grado de detalle superior al de Nintendo 64, la consola de sobremesa con la que Nintendo se enfrentó a la primera Playstation y a la que sucedió posteriormente Nintendo GameCube. Todos los fans y seguidores de la compañía comenzaron a desear cada vez más fervientemente la aparición de la máquina para probar así nuevas versiones de las típicas mascotas de la compañía encabezadas, como no, por Mario, uno de los responsables de que Nintendo sea hoy la segunda compañía por venta de juegos únicamente superada por la americana Electronic Arts, creadora entre otras de la popular saga de juegos de fútbol FIFA.

Sin embargo, a pesar de que Nintendo volvía a obtener la confianza de sus usuarios y del sector, todavía había algo que no quedaba claro. En concreto uno de los aspectos de la máquina que se ha terminado convirtiendo en su seña de identidad: la pantalla inferior no es una pantalla cualquiera, sino que se trata de una pantalla táctil como la de cualquier agenda electrónica PDA. ¿Qué posibilidades puede ofrecer?, ¿hasta que punto no resultará extraño para el consumidor jugar sirviéndose únicamente de sus dedos en lugar de la tradicional cruceta analógica o digital?. Las dudas se resolvieron justo en el momento en que los profesionales del sector tuvieron acceso a la máquina. Las primeras opiniones eran del todo satisfactorias y fueron descritas como ”una sensación nueva que no había sentido hasta ahora en consola alguna, jugar con Nintendo DS es como ponerme de nuevo a los mandos de mi primera videoconsola y empezar a descubrir desde cero cómo controlar el juego, qué posibilidades me ofrece…”.

Asunto resuelto, todas las desconfianzas que habían surgido al principio cuando se presentó el producto desaparecieron de forma súbita. A la gente le gustaba su diseño, le atraían sus juegos y encima adoraban el nuevo sistema de control táctil (bien mediante los dedos o mediante un puntero incluido en la máquina). Nada podía fallar, ¿o tal vez sí?. No se trata sólo de que la consola se venda sino también de que se venda bien, y ante eso tan sólo podían hacer dos cosas: realizar la campaña publicitaria más grande de la historia de la marca y confiar en que los consumidores se dieran cuenta de que su rival, la Playstation Portable, a pesar de ser más potente gráficamente, en el fondo es ”más de lo mismo”. ¿Originalidad o potencia gráfica?. La elección está en manos del consumidor.

El siguiente paso de Nintendo, una vez hubo ultimado los detalles del producto, fue fijar las fechas de lanzamiento y planificar una campaña publicitaria masiva que potenciase el consumo. Ahora Nintendo no se dirige sólo a un público más bien infantil. Ya hemos dicho que con Nintendo DS no sólo cambia una filosofía a la hora de desarrollar videoconsolas, sino que también pretende dirigirse a un sector mucho más amplio. Según palabras de su presidente, Satoru Iwata: ”Nintendo DS se dirige a todos por igual, tanto a aquellos que son aficionados habituales a las videoconsolas como los que nunca se han puesto delante de una”. El siguiente objetivo fue quitarse esa lastra que sus rivales (Sony, Microsoft y, anteriormente Sega), le habían ”endosado”, dando una imagen de Nintendo como una compañía exclusivamente para niños. A pesar de los sucesivos intentos de Nintendo por contratar desarrolladores que llevasen a cabo juegos de temática adulta, la idea de Nintendo como marca infantil estaba ya muy arraigada con lo cual a la compañía no le quedaba más remedio que satisfacer la demanda de dicho mercado, un mercado creciente sobre todo gracias a la aparición del fenómeno Pokemon y la adquisición de la licencia para su explotación por parte de la multinacional. Sea como fuere, el lanzamiento de Nintendo DS es anunciado en EEUU el día 21 de Noviembre de 2004, el 2 de diciembre en Japón y el primer trimestre de 2005 en Europa. Su precio es otra de sus bazas junto a su original propuesta y su ”nintendero” catálogo de juegos. De hecho, se vende por casi la mitad que su competidora (130 euros en EEUU y Japón y 150 en territorio europeo).

Pero, ¿qué hay de las compañías desarrolladoras de videojuegos?. Por todo aficionado es conocido que por muy buena que sea una consola, ésta no es nada si luego no tiene buenos juegos lo suficientemente atractivos como para atraer al consumidor. Nintendo siempre ha sido una compañía caracterizada por controlar hasta el último juego que se pretenda crear para sus consolas, ningún juego aparecerá en una consola Nintendo si ésta no lo ha supervisado antes y ha comprobado que tiene la suficiente calidad como para salir al mercado. Ésta es la causa por la que los sistemas Nintendo siempre han contado con pocos juegos en el mercado pero de una calidad indudable, al contrario que sus competidoras a las que se acusa de tener catálogos muy extensos pero de mala calidad general. A pesar del carácter estricto de la marca, nada más anunciarse la consola ya había más de 100 compañías desarrollando juegos para la máquina lo que terminó de convencer a todos de la fiabilidad del nuevo producto. No hemos mencionado aún la última carta de Nintendo para conseguir el éxito de su producto: éste es compatible con el catálogo de juegos de la anterior GameBoy Advance, que pueden introducirse por la ranura inferior de la consola. Este dato cobra vital importancia si tenemos en cuenta que hay más de 20 millones de usuarios de ésta consola en el mundo. Es como una ”invitación” a que adquieran la nueva DS y por tanto, una garantía de ventas.
Otras características de la máquina a destacar son sus multitud de puertos de conexión para numerosos periféricos, su micrófono interno, el sistema operativo que incluye junto a un programa para chatear entre usuarios gracias a conexión wi-fi de hasta 40 metros de distancia… Todo esto puede verse de forma más detallada en las páginas dedicadas a analizar el producto.

La última etapa tras la planificación del producto, desarrollo, modificación y posterior presentación es la del lanzamiento. Analicemos a continuación si la estrategia de Nintendo ha dado resultado.
El primer mercado en que la consola se puso a la venta fue, de forma excepcional EEUU (normalmente siempre son los japoneses los primeros en probar las nuevas plataformas). La fecha elegida fue el 21 de noviembre. Tan sólo un mes después ya se habían vendido un millón de consolas convirtiendo a Nintendo DS en un éxito sin precedentes en el ámbito de consolas portátiles. El climax de ventas fue alcanzado el fin de semana de Acción de gracias cuando se vendió la friolera de medio millón de unidades. En Japón bastaron los primeros cuatro días para superar con creces el medio millón. Por su parte, en Europa, donde se puso a la venta un total de 700.000 máquinas el día 11 de Marzo, ya se han vendido el 70% de las unidades. Sin embargo, las cifras actualizadas señalan ya un total de 6 millones de consolas vendidas en los tres mercados lo que supera con creces las previsiones de ventas de Nintendo, que ha tenido incluso que abrir nuevas factorías de montaje para satisfacer la demanda. De hecho, al cierre de su año fiscal, Nintendo ha alcanzado unas ganancias de un 17% más de lo previsto gracias en parte a su nueva consola.

¿Podemos decir entonces que ha sido un éxito?, desde luego, pero no podemos olvidar que su consola rival (que todavía no ha salido en Europa) anda también muy cerca de ésta en ventas, sobre todo en Japón. Aún así, el elevado precio de ésta y los problemas de Sony para abastecer la demanda debido a la complejidad de su montaje han motivado que las ventas totales de la misma sean aproximadamente de unos 3 millones, la mitad de lo que ha conseguido Nintendo.

Al éxito del producto está asociado la nueva imagen de la marca que ha conseguido transmitir una campaña televisiva ante todo original y abierta a un amplio público. Ya en España, como en muchas otras partes del mundo, se han distribuido un total de 500 stands para numerosas tiendas de nuestra geografía donde la gente ha podido hacer cola para probar la máquina y decidir por sí mismo si lo que ofrece le convence o no y si finalmente adquiere la máquina.

El futuro del producto se presenta especialmente esperanzador pero es previsible que con la aparición de PSP en Europa a lo largo de septiembre la competencia se endurezca, aunque la importante ventaja de ventas de la primera sobre la segunda es ya toda una garantía de éxito. El número de juegos aumenta por momentos y el apoyo por parte de distribuidoras y desarrolladoras que en un principio habían mostrado su escepticismo es ahora pleno según informa la propia Nintendo. La estrategia que la compañía llevará a cabo en próximos años será el lanzamiento de títulos atrayentes para los usuarios y especialmente el desarrollo del juego on-line, la posiblidad de usar la consola para chatear con usuarios situados en cualquier parte del mundo o la aparición de software que convierta a la consola en un auténtico equipo multimedia capaz de reproducir películas, mp3, visualizar fotos, navegar por internet o incluso usarla como procesador de textos o agenda, con lo que se convertiría en un auténtico PDA a un precio más que competitivo.

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