Home
La industria del cine está afectada por un cáncer. La falta de ideas, las descargas peer to peer y la masiva implantación del LCD de gran embergadura en los salones de medio mundo están acrecentando la desgana del respetable por acudir a sus salas de proyección, atraído como se encuentra éste por otras formas de ocio más vanguardistas.
La consecuencia más clara de esta tendencia se observa nítidamente en las cifras de recaudación, cuyo raquitismo ha terminado por desbancar de su trono a un sector que hasta hoy se pavoneaba orgulloso como el preferido por la inmensa mayoría. Desde esta perspectiva no es difícil entender porqué las grandes productoras han apostado de forma cada vez más rotunda por filmes inspirados en contextos videojugables.

El ascenso de los videojuegos como primera forma de entretenimiento por encima del propio cine, la televisión o el mercado discográfico ha sido realmente imparable desde su popularización en la década de los 90. Fue la propia televisión quien quiso aprovecharse del tirón mediático de los juegos de video para engordar sus audiencias mediante meros intentos de seriales inspirados en títulos tan conocidos como Pacman, Super Mario Bros o Donkey Kong; a raíz de lo cual, no hizo falta esperar mucho para que dichos personajillos se pasearan por la pantalla grande. No por nada fue Super Mario Bros el título de la primera película basada en un videojuego que vio la luz allá por 1993. El resultado para los millones de seguidores del fontanero de peto azul fue, cuanto menos, desastroso. El latente escepticismo reinante ante la calidad y fidelidad de posibles adaptaciones de videojuegos al cine no hizo sino confirmarse con la cinta de Annabel Jankel y Rocky Morton, que padecieron desde entonces el lastre de tan sonado fracaso.

El debate quedó abierto: ¿era realmente posible extrapolar un videojuego al terreno cinematográfico?. La lógica dicta respuesta negativa. Todo videojuego requiere de una implicación activa por parte del jugador; siendo ésta la que consigue trasnmitirle sensaciones únicas y auténticas que la pasiva esterilidad de una sala de cine nunca podrá ostentar. Así, desde un punto de vista puramente estético, la tarea es posible. Existe amplia documentación capaz de aportar vestuario, historia y escenarios predefinidos; interesantes puntos de partida que facilitan la labor de rodaje pero que no siempre garantizan la calidad del metraje. Y es que llevar ‘’tal cual’’ la estética de un juego al celuloide ha resultado muchas veces algo más cómico y vergonzoso que meritoriamente fidelizante. Que se lo digan si no a De Souza, novato director que tiene en su haber el honrroso honor de crear la que, para muchos, es la peor adaptación al cine de un videojuego hecha jamás: Street Fighter. Una película cuyos personajes, metidos con calzador en un contexto incoherente y vestidos con ese toque de franela barata que tan poco bien hace a un actor de carne y hueso, configuraron una película digna del olvido.

Concluimos que la adaptación es visualmente posible (que no aceptable), pero no así desde un punto de vista más intrínseco, algo a lo que poco ayuda el hecho de que, por norma, los videojuegos que suelen dar el salto a la gran pantalla son aquellos cuyo jugo argumental se antoja más ínfimo. Este hecho ha provocado la opinión generalizada de que los juegos carecen de argumento, son incapaces de contar historias complejas, y que, por tanto, las películas basadas en éstos son paupérrimas por definición.

“No es que el cine no sepa adaptar; es que intenta adaptar de allí de donde no hay material” parecen alegar muchos críticos, desconocedores de la magistral fuerza narrativa de obras de arte virutales como Shenmue, Metal Gear Solid o Final Fantasy. El discreto éxito en taquilla de ésta última, cuya calidad argumental es notoria, muestra cuan erróneos están aquellos que defienden la anterior aseveración. Como en todo, los videojuegos ofrecen argumentos más o menos elaborados, pero la culpa de la pésima calidad de las cintas basadas en éstos radica, en muchos casos, en guiones poco fieles inspirados en el afán de atraer al gran público a las salas olvidando a los seguiodres del juego leit motiv de la susodicha producción, que sin duda saldrán del cine decepcionados por no haber experimentado, ni de forma mínima siquiera, las sensaciones que en su día obtuvieron gracias al controlador.

La mala fama y calidad de las películas basadas en juegos así como sus pésimas recaudaciones, sálvense Milla y Angelina con sus Resident Evil y Tomb Raider, nos hacen preguntarnos cuál es el motivo de que éstas proliferen en las carteleras. Y lo que es más inquietante: ¿porqué se adaptan títulos que poco pueden dar de sí como producción audiovisual o cuya calidad en términos jugables no es especialmente relevante? Hitman, Dead or Alive, Bloodrayne; son sólo tres ejemplos de entre las decenas de casos que lo ratifican. Así, a la dificultad de adaptar un videojuego al cine, hay que añadir la ineptitud de productores y directores a la hora de seleccionar sagas y plasmarlas adecuadamente.

Sería conveniente abandonar la idea de que es posible, a la hora de rodar una adaptación, contentar tanto al público general como al videojugador. Y es que, como ya es sabido, cuando se quiere agradar a todos, al final, no se termina por convencer a nadie.

Anuncios

2 pensamientos en “Cine y videojuegos: la extraña pareja

  1. Muy interesante. Creo que has dado en el clavo: hay que saber escoger los videojuegos que uno va a convertir en cine. ¿Cómo pueden pensar en hacer una película de Doom, Dead or Alive u otros juegos cuya narrativa es mínima? Hay que escoger títulos que posean una historia fuerte y personajes detallados (aventuras gráficas y RPGs por ejemplo). Por otra parte, no sé si habrás visto la película de animación de Street Fighter II. Al contrario que la de actores reales, a mi me pareció bastante buena. Quizá la animación sea un formato más adecuado para trasladar videojuegos a la gran pantalla. ¿Qué opinas?

  2. Pues sí, la animación siempre aportará más posibilidades al no tener que poner sus recursos narrativos al servicio de un excesivo realismo. Porque por mucho que se empeñe el cine, casi todos los videojuegos tienen como base situaciones y argumentos totalmente alejados de la realidad, ya que si fueran un calco de ésta en mi opinión perderían gran parte de su atractivo, que es el introducir al jugador en vidas y mundos que nunca imaginó siquiera ¿verdad?…Hay que ver lo filosófico que me ha quedado XD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s