Home
Si es que hay mucho susceptible suelto por ahí. Y cuando esa susceptibilidad es fruto de la ignorancia, ésta queda anulada de forma vergonzante por los que algo sabemos de esta afición que son los videojuegos. La culpa es de los medios de comunicación, siempre lo he dicho. Son ellos los que fomentan esa visión estereotipada que los más ingenuos creen a ciegas y que los más avispados aprovechan en su beneficio. ¿Que de qué demonios estoy hablando? Hablo de GtaIV, de los taxistas catalanes y de varios adolescentes aficionados al buen arte del asesinato y la química incendiaria casera.
Que GTA es una de las sagas más polémicas en tanto su nociva repercusión mediática y por ende social es algo que todos los aficionados asumimos hace tiempo. Sin embargo, de vez en cuando salen a la palestra denuncias y declaraciones de colectivos varios que son dificilmente asumibles. Declaraciones que no hacen sino demostrar cuanto nos queda aún por luchar en este sector. Una lucha cuyo objeto es la defensa de un derecho que ampliamente ha sido reconocido en otros ámbitos como el cine o la literatura: el de la diversidad de manifestación. Todo juego violento es un Satanás come cerebros capaz de transformar a nuestros hijos en monstruos, parecen radiar los medios mientras los demás asienten en lugar de afrontar la verdad, temerosos de reconocerse ineptos padres, desconocedores de sus propios hijos, de sus aflicciones y de como a éstas afectan sus aficiones.

Esta semana le tocó el turno a los taxistas catalanes. GTA promueve una mala imagen del gremio e incita actos violentos y delictivos contra el mismo, nos decía el secretario general de la Federación Catalana de Taxi, Josep María Goñi, para el que GTAIV es “un juego que consiste en matar taxistas”, un título que ‘‘fomenta la violencia” y deja a su profesión “mal parada”. Sinceramente, si Josep hubiese omitido lo de ”matar taxistas” quizás hubiésemos podido darle algo de criterio a su petición para que se retire el juego del mercado, pero en el momento en que no se sabe de lo que se habla se pierde todo el derecho a reclamación alguna.

Como ya se comentó en una mesa redonda en el pasado Gamelab: ‘‘Gta es un juego en el que hay bates, callejones y prostitutas, pero eso no quiere decir que el jugador tenga que dedicar sus horas de juego a acabar con la prostitución; es su elección” y de materializarse, dejénme añadir, indicaría un grave trastorno en el sujeto o un poco conveniente gusto por la macabrería cuya solventación no es tarea del juego sino de los padres, amigos y familiares que conviven con semejante individuo y cuyo nula implicación para con éste les impide ofrecerle la ayuda que necesita para darse cuenta de que no hay nada de divertido en el mero hecho de asesinar, ya sea la víctima una prostituta o un taxista.

Y es que la susceptibilidad de los taxistas ante el título de Rockstar parte de un trágico suceso registrado días atrás en Tailandia, donde un joven asesinó a un taxista e intentó escudar sus actos alegando que ”quería descubrir si en la vida real era tan fácil robar un taxi como lo era en el juego”. Las declaraciones constituyeron sin duda la carnaza ideal para los medios de comunicación, que en poco tiempo las recogieron y difundieron en primera plana. Poco después los propios taxistas españoles reaccionaban de la manera ya descrita. ¿Acaso nadie se da cuenta de lo que realmente pasa aquí? Prensa, radio y televisión han sembrado la semilla estereotípica de la correlación ilusoria entre violencia y videojuegos durante tantos años que los propios criminales han terminado aprendiendo a pies juntillas la lección: los videojuegos son el salvoconducto hacia la reducción de condenas. Si el criminal acusa a un determinado juego de sus actos, parece como si éste tuviese menos culpa de los mismos. Y para muestra un botón. No solo el joven tailandés no tuvo reparos en acusar a un juego de su crimen, sino que hace escasas horas tres jóvenes eran detenidos en Milton, Atlanta, por lanzar cócteles molotov contra numeroso inmuebles y automoviles. ¿Su excusa? -Imitábamos a GTAIV…

Al final todos parecen olvidar que a la hora de la verdad hay una gran diferencia entre aporrear un botón y clavar un cuchillo en el cuerpo de una persona. Por todo lo expuesto, representantes como Goñi deberían pensárselo dos veces antes de lanzar semejantes protestas a los medios, ya que al fin y al cabo éstas no hacen sino fomentar prejuicios e incitarlos indirectamente. Así, por cada nueva vinculación infundada entre violencia y videojuegos que aparece en los medios, se suceden tres nuevos actos delictivos. Actos que perfectamente pueden arrasar con la vida de tres madres, hijos o hermanos. Y si somos extremistamente reduccionistas solo nos queda una fórmula tan radical como escalofriantemente certera: los medios tienen el poder de matar y nosotros lo estamos consintiendo.

Anuncios

Un pensamiento en “Susceptibilidades desinformadas

  1. Gracias por escribir esta columna. Todos los bloggers de videojuegos tendríamos que responder a este tipo acusaciones cada vez que ocurren con argumentos tan razonables como los tuyos.Sólo discrepo en una cosa de este artículo:“Gta es un juego en el que hay bates, callejones y prostitutas, pero eso no quiere decir que el jugador tenga que dedicar sus horas de juego a acabar con la prostitución; es su elección” y de materializarse, dejénme añadir, indicaría un grave trastorno en el sujeto o un poco conveniente gusto por la macabrería cuya solventación no es tarea del juego sino de los padres, amigos y familiares que conviven con semejante individuo y cuyo nula implicación para con éste les impide ofrecerle la ayuda que necesita para darse cuenta de que no hay nada de divertido en el mero hecho de asesinar, ya sea la víctima una prostituta o un taxista”.Muchos jugadores de GTA han hecho este tipo de cosas en el videojuego. Pero esto no ocurre casi nunca porque haya un instinto sádico. La explicación es que al jugador le gusta experimentar con todo lo que tiene en su mano y estirar los límites del juego al máximo hasta romperlos si es posible. Probar todo lo que se puede probar.Si tenemos un juego sobre una monja que puede bien pasear del punto A al punto B tranquilamente o coger una pistola y disparar a los transeuntes durante su viaje, no nos engañemos: lo vamos a hacer. ¿Por qué? porque queremos explotar todas las posibilidades del juego, ver todo lo que se puede hacer y hasta donde nos deja llegar. Y muchas veces la propia irrealidad de la situación es lo que nos puede hasta provocar risa (¿yo volando por los aires un coche de policía con un lanzagranadas?). A veces es tan absurdo que puede hacernos reír. Pero no creo que esto tenga nada que ver con tener una vena sádica. O al menos no en la mayoría de los casos.Al margen de este asunto, yo casi pienso que Goñi no cree realmente lo que dice. Temo que simplemente está aprovechando la oportunidad y el pánico moral para censurar un medio y unos contenidos que a él le desagradan personalmente. Porque además de GTA IV añadió que lo mejor sería prohibir todos los juegos violentos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s