Home

Tras las discretas impresiones del primer Kane & Lynch uno no puede evitar acercarse con recelo a esta segunda parte. Me preguntaba, de hecho, si había motivos para transformar en franquicia un título que no terminó de cuajar. Luego se para uno a pensar y cae en la cuenta de que para algo se inventaron las segundas oportunidades y que si se ha proyectado hasta una película basada en la IP, algo debe tener que en su día pasamos por alto.

Kane & Lynch 2: Dog Days es ante todo un título muy coherente. Empieza, se desarrolla y acaba bajo la misma premisa: el frenetismo. Nos arroja sin anestesia a las calles de Shangay y nos pone a repartir balas a diestro y siniestro sin ningún tipo de descanso. No pretende contarnos gran gesta alguna (aunque sobrevivir a semejantes tiroteos en un contexto real lo sea, claramente) y se limita a reunir a estos dos viejos amigos bajo el pretexto de un trato mafioso que comienza a hacer aguas desde el minuto uno.

Kane y Lynch, disparando en Shangay, con algún que otro giro argumental previsible pero realista, algo de valorar especialmente de cara a los momentos finales de la aventura: sencillamente perfectos por la honestidad de los últimos minutos de la penúltima fase. Pero eso es algo que deberéis descubrir por vosotros mismos.

Baste decir que aquí prima la acción y que el argumento, aún sabiendo a excusa, no enturbia la experiencia sino que le da un regusto amargo de los que uno llega a apreciar pasados los minutos. La mecánica es la propia de todo shooter en tercera persona: avanzar por escenarios repletos de elementos contra los que parapetarse. Siempre habrá un coche, un cajón metálico o una columna desde la que asomar alguna de las múltiples (y descompensadas) armas disponibles.

Por suerte la campaña principal dura lo justo (unas seis horas) como para que la jugabilidad no termine haciéndose monótona. Sí, desde luego no está bien alegrarse por la brevedad del modo principal, pero en términos jugables ha sido una decisión acertada, máxime teniendo en cuenta el gran peso que adquiere aquí la modalidad multijugador.

Quizás la gran baza de este día de perros sea su estética. Un arma de doble filo que aquí resulta de lo más acertada. El juego nos presenta la acción desde una perspectiva cámara al hombro con numerosos efectos propios del vídeo casero. Desenfoques a la luz, temblores en carrera, pixelación del rostro deforme de los enemigos o de las partes pudendas de nuestros protagonistas… todo bajo un cierto emborronamiento visual al más puro estilo Manhunt que, no nos engañemos, contribuye a ocultar robóticas animaciones, texturas muy mejorables o excesiva repetición de elementos a lo largo de los muchos almacenes, aparcamientos y derivados que atravesaremos durante el juego.

Aún con todo, ojos que no ven corazón que no siente y Kane & Lynch 2 termina siendo muy atractivo de ver. Muy original sobre todo. Algo muy de agradecer ante la saturación de clónicos usos de manual del Unreal Engine 3, implementado en mil y un shooters que casi comparten apariencia además de género.

Os preguntaréis si esta “cara bonita” camuflada es original en algo más. El avanza, cúbrete y dispara está presente sí, aunque si tuviésemos que destacar alguna variación a la fórmula, ésta sería la caducidad de las coberturas. Se acabó lo de resguardarnos minutos y minutos: aquí la IA está muy depurada y todos saben perfectamente (demasiado bien tal vez) a dónde tienen que apuntar. La caja en la que nos ocultemos no resistirá mucho intacta y tendremos que movernos constantemente para no quedar expuestos.

El movernos cual elefante por cacharrería no ofrece garantía de éxito. Un enemigo que no hayamos visto venir puede aniquilarnos de un sólo disparo cual castigo jugable por no seguir las reglas marcadas.

Destacar además varios golpes de efecto como la posibilidad de disparar ya casi moribundos y a ciegas desde el suelo y arrastrarnos hasta la cobertura más cercana, algo que combinado con la citada cámara al hombro luce realmente bien.

Lo importante, en definitiva, es que el juego es original, corto y previsible pero muy divertido. Y una vez acabada la campaña nos quedan mil y una opciones multijugador partiendo de la cooperatividad, que hace muy rejugable cada uno de los 11 niveles del juego.

El modo Arcade nos lleva a resisitir nueve rondas de 4 minutos en la que el objetivo es acumular la máxima suma de dinero posible y donde la traición y la cooperación penden de un fino hilo. Esa es la clave también del resto de modos como Poli InfiltradroPolícias contra Ladrones y Alianza Frágil, una interesante vuelta de tuerca a los multijugadores tradicionales donde no sólo importa ser el que más muertes sume, sino también quien mejor escoja a sus víctimas en base al análisis de sus movimientos.

Sangre, sudor y lágrimas en la Shangay de los mercadillos y el neón. Kane & Lynch 2: Dog Days nos ha sorprendido a base de bien. No es sobresaliente, pero tampoco pretende serlo. Se conforma con tener personalidad y en eso es muy notable.

7.5/10

Publicado en Ecetia.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s