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Viernes 25 de marzo. Ya está aquí la nueva consola portátil de Nintendo. Criticada por muchos e idolatrada por otros, puedo adelantaros que esta máquina no entiende de términos medios. Sólo por eso 3DS es revolucionaria, pues la experiencia que proporciona varía radicalmente de un usuario a otro, tanto como nos permite su regulador tridimensional.

¿Qué váis a encontrar en la caja de la portátil nada más haceros con ella? Además de la consola en sí y auténticos mamotretos a modo de instrucciones (Nintendo se ha cubierto muy bien las espaldas documentalmente hablando) nos topamos con la celebrada base de recarga, en un acabado plástico no tan elegante como se intuía en los vídeos, pero plenamente funcional. Eso de posar levemente la consola encima y que comience su carga a la par que se alza majestuosa sobre nuestra mesita de noche, no tiene precio.

Dentro del packaging también el necesario cargador y un stylus, que ya viene insertado en la parte trasera de la consola, a la derecha de la ranura para cartuchos. Según para quién, el lápiz puede resultar bastante inaccesible, especialmente por su proceso de extracción, que requiere de cierta presión con la uña. Vamos, que el utensilio está bien encajado e integrado en el diseño de la máquina, tanto que como ya sabréis se pliega sobre sí mismo para reducirse a la mínima expresión.

Insertada ya también en la máquina, una tarjeta SD de 2 GB con la que almacenar datos de las distintas aplicaciones, partidas guardadas y por supuesto los juegos descargables de la futura eShop, que debería llegar en mayo. A los más despistados os sorprenderá también el sobre amarillo que alberga la magia de la Realidad Aumentada: seis tarjetas en las que encontraremos imágenes holográficas de los simpáticos Pikmin, Samus Aran, Mario, Link y Kirby, junto a otra con un signo de interrogación que incluye un espectacular minijuego.

Echado un vistazo rápido al contenido accesorio, nos centramos en la consola. La sacamos de su transparente aprisionamiento y nos percatamos de su religiosa similitud en peso y tamaño con nuestra DS Lite. Su reluciente acabado llama la atención en seguida, pareciese bañada con una capa de microscópica purpurina. El diseño a tres niveles que comentásemos en su día, se antoja muy atractivo, destacando su cromastismo de mayor a menos intensidad. Así, nuestra Aqua Blue presenta una base ya en color agua marina del todo acertado. Podría decirse que más que un juguete, el diseño, sus formas y colores, transmiten que tenemos entre manos un dispositivo de última tecnología.

A ello contribuyen también los LEDS de la máquina. El presente en la cubierta, a su derecha, nos avisa de las notificaciones recibidas. En la segunda capa el indicador de encendido o suspensión y el de nivel de carga. Las dos cámaras externas son, sin proponérselo, claras protagonistas estéticas, pareciese que la consola nos mira incitando a su apertura. Es lo que vamos a hacer, pero antes, terminar nuestra descripción apuntando al puerto de auriculares en la parte central delantera de las dos capas inferiores y los puertos traseros para cartuchos, recepción inalámbrica y adaptador de corriente. A ambos lados, los gatillos, mucho más discretos y pequeños, lo que puede resultar inconveniente para quienes presumen de anchas manos.

Destapamos el artilugio y nos topamos con una pantalla superior ligeramente más grande que la inferior, enmarcada en negro. Regulador 3D en su parte inferior derecha. Abajo la pantalla táctil, del mismo tamaño que en anteriores versiones. A su derecha la cruceta (ya no en posición dominante) que sigue presentando ciertas carencias. Poco importa ya: el joystick analógico copa todo el protagonismo. Con una ligerísima hendidura, bastará posar el dedo pulgar y comenzar a girarlo para darnos cuenta de cuán necesario era. Giros de 360 grados con una suavidad pasmosa, aunque las verticales resultan ligeramente mejorables.

Al otro lado los típicos botones A, B, X e Y y un poco más abajo el cuadrado botón Power. Su ubicación no resulta muy acertada, pues en el transcurso de nuestras partidas no serán pocas las veces que sin querer podamos pulsarlo sin deseo expreso. Eso sí, la máquina siempre nos preguntará si queremos apagarla por completo o entrar en modo de espera.

Por último, bajo la pantalla, una hilera de botones. Comenzamos con Home, que nos permite acceder al menú principal en cualquier momento, pausando la partida o aplicación en curso sin consecuencias. A su izquierda el botón SELECT y a la derecha el clásico START. En el lateral izquierdo encontramos el mínimo regulador de volumen, un poco más arriba del puerto para tarjetas SD. En el canto derecho, el interruptor wireless.

¿Qué nos depara el menú principal? La primera opción, la del juego que tengamos insertado (3DS es compatible con juegos de Nintendo DS y DSi) a continuación la cámara fotográfica, que nos permite capturar instantáneas en tres dimensiones. El enfoque es automático, aunque si lo deseamos podemos ajustarlo manualmente junto al zoom. Disponemos también de temporizador y multitud de efectos, entre lo irrisorio y lo útil, para mejorar nuestras capturas. Por supuesto la cámara interior saca fotos de bastante peor calidad.

¿Cómo valoramos entonces las fotos tridimensionales? No dejan de ser la típica funcionalidad anecdótica, pero lo cierto es que son bastante llamativas. Eso sí, dependerá del fotógrafo y la toma en cuestión. Podemos capurar imágenes en las que el efecto casi no se aprecie o haya una distorisón excesiva (algo que podemos manipular durante la visualización) pero si cazamos instantáneas con la suficiente profundidad, el resultado es muy aparente.

Nintendo 3D Sound es la siguiente opción, una práctica grabadora con efectos de distorsión similar a lo que ya teníamos en DS y DSi. Sí que supone una novedad el editor Mii, que nos permite crear uno de estos simpáticos yo virtuales a partir de una foto nuestra. La fidelidad os sorprenderá, pero tened en cuenta que el Mii se ajusta a la pose exacta que hayáis puesto, así que tal vez el resultado no os parezca muy representativo. También podemos elegir crear el Mii por nuestra cuenta, contando con un mayor número de variantes respecto a Wii. Otra opción interesante es la de los QR Codes: podemos transformar nuestro Mii en un código de barras a leer por otras consolas para su importación.

Toda la chicha de los Miis se les saca en la Plaza Mii, donde irán almacenándose todos aquellos que importemos o recibamos vía Street Pass, la conexión inalámbrica pasiva que permite a varias 3DS interactuar entre sí aún encontrándose en suspensión. Con los Miis que vayan llegando a nuestra plaza podremos participar en dos graciosos juegos: En busca del cromo nos ofrece puzzles que se irán completando a nuevo cromo por cada Mii recibido y en Rescate Mii, nuestros Miis lucharán e irán subiendo de nivel para rescatarnos en un curioso RPG de lo más divertido.

Turno ahora de la Realidad Aumentada, quizás la funcionalidad que más llamará la atención a los recién llegados. Es hora de sacar esas cartas de las que hablamos y enfocarlas. Kirby, por ejemplo, cobrará vida y podremos sacarnos divertidas fotos con el personaje. En el caso del juego, se desplegarán una serie de dianas en una superficie de notoria profundidad. Tendremos entonces que irnos moviendo alrededor de la tarjeta consola en ristre, disparando por arriba, hacia los lados, a cuantos enemigos aparezcan. Atención al combate contra el dragón final, que os demostrará realmente de lo que es capaz la tridimensionalidad del sistema.

Otro juego curioso incluído es el Atrapacaras. Nos hacemos una foto y la máquina la incluye en distintas caras flotantes a las que tendremos que disparar moviendo la consola. El juego se ambienta en nuestro entorno, que pasará a resquebrajarse incluso, dando paso al jefe final: eso de dispararnos a nosotros mismos provoca una sensación bastante curiosa, especialmente cuando los muñecajos con nuestra cara se acercan desde “el fondo” de la pantalla para besuquearnos.

Elementos secundarios son la información sobre seguridad y las opciones de configuración: internet, control parental, gestión de datos, calibración, reseteo y actualización. No falta el muy útil modo descarga para compartir juegos y un curioso podómetro que registra todos nuestros pasos aún estando 3DS en suspensión. Dichos pasos (que se despliegan en la pantalla superior en todo momento) nos permiten ganar medallas canjeables por premios, lo que invita a sacar nuestra consola de paseo siempre que tengamos ocasión.

Como véis, 3DS es una máquina repleta de posibilidades y vuestras primeras horas las pasaréis trasteándola más que jugando, os lo garantizo. Aún nos dejamos en el tintero el cuaderno de escritura, el indicador de notificaciones y el navegador web (disponible más adelante). La agenda de amigos, simple y concisa, nos facilita ahora la labor al asignarse un único código de amigo por consola (se acabó aquello de largas ristras numéricas por cada juego).

En lo que respecta a la autonomía, dentro de los pronósticos de Nintendo. Tendréis unas 4-5 horas de batería con el 3D al máximo, cifra en cualquier caso ideal para pasar el día fuera, echando partidas momentáneas a la espera del autobús. Eso sí, os recomendamos desactivarlo si pretendéis prolongar largo tiempo vuestras sesiónes.

Pero vamos a hablar de lo que más importa: las 3D. Muchos me han preguntado si realmente merecen la pena, qué se siente al ponerse delante de la consola, si el empleo de la tecnología está justificado. Puedo asegurar que sí, otra cosa es que los desarrolladores lo hagan más o menos patente en sus juegos.

Ya simplemente con encender la máquina y ver cómo los elementos del menú parecen flotar en profundidad, nos daremos cuenta de que el efecto es real y no una mera simulación. Os invito a actualizar la consola nada más adquirirla y echarle un vistazo al vídeo de imagen real que se ofrece: será entonces cuando quedéis totalmente fascinados con las múltiples posibilidades de la portátil: percibiréis ese famoso “fuentro” que decíaBuenafuente. Os parecerá estar en medio de ese frondoso bosque, que se os muestra en capas de profundidad claramente distinguibles o que ese torrente de agua os salpica de lleno.

¿Qué pasa con los juegos? Por nuestra experiencia en los distintos eventos, hay algunos en los que las 3D casi ni se perciben y otros en los que se hace de forma clara pero donde el efecto no aporta nada a la experiencia. Tenemos por ejemplo un Ridge Racer en el que la tridimensionalidad importa bien poco, limitándose a la sensación de que el morro del vehículo está más alejado que su parte trasera. Por suerte también nos topamos con casos como el de Pilotwings Resort, donde las 3D no son tan evidentes pero tienen todo el sentido del mundo: están implementadas de forma tan sutil que realmente nos creemos inmersos en la pantalla.

En nuestro caso hemos estrenado la máquina con Super Monkey Ball 3D. La sensación está conseguida, pero no es imprescindible para jugar ni mucho menos, siendo bastante atractiva en la introducción entre fases, donde escenarios y personajes se representan como un cuento de recortables en profundidad.

Hay que advertir además de que según de la vista de cada cual, el efecto puede resultar más o menos molesto a su máxima intensidad. Habrá quien pueda soportar largas sesiones sin inmutarse y quien a los 30 minutos ya note cierto cansancio o dolencia. Igualmente, para algunos jugar en movimiento tornará en mayor o menor desenfoque de la imagen, teniendo que aguardar unas milésimas hasta que sus ojos vuelvan a percibir la imagen correctamente.

Porque sí, 3DS es una máquina para mirar de frente y sin tambaleos de por medio: si movemos ligeramente la cabeza las 3D se resienten (y puede que nuestros ojos con ellas). Como con todo, es cuestión de acostumbrarse, algo que haréis casi sin daros cuenta y que os merecerá mucho la pena si sabéis elegir bien el catálogo que poblará vuestra estantería.

Sistemas como el SpotPass (descarga inalámbrica de contenidos) y el citado StreetPass, junto a las muchas posibilidades de interacción que también hemos mencionado, hacen de ésta la consola más social de Nintendo. Ya era hora. Por fin una máquina abierta al mundo, que querréis llevar siempre encima y que os ofrecerá algo nuevo cada vez que la abráis. Esto es importante, porque si resulta que ningún juego os convence en un determinado periodo, siempre habrá algo que hacer con ella, evitando el consabido efecto pisapapeles que ha lastrado a muchas portátiles.

Si miramos al futuro de 3DS se antoja muy prometedor, con grandes franquicias rumbo a una máquina que, dicho sea de paso, tiene una potencia técnica superior a lo que muchos creen. Si lo hemos notado con un juego tan simple como el de los monos embolados, esperad a tener delante ese Metal Gear Solid 3D

Supongo que la mejor forma de resumir qué representa Nintendo 3DS para el sector portátil es aludiendo a su fuero interno: su morfología es marcadamente continuista respecto a lo que ya conocíamos, pero por dentro es algo completamente diferente, con un potencial tan tremendo que nadie quedará indiferente. Una pena que en su catálogo de lanzamiento no haya nada que le haga honor… sólo nos queda esperar que no se trate de un negro presagio.

PD: Os habríamos grabado un unboxing en toda regla, pero creemos que éste es aún mejor:

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