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Confieso que he degustado Yakuza 4 con parsimonia. No en vano era uno de mis títulos más ansiados para 2011 y puedo decir sin tenor a la duda que no me ha decepcionado en absoluto. Tras la pequeña decepción supuesta por su predecesor, Yakuza 4 ha conseguido apelar al fanático de la franquicia que llevo dentro, proporcionándome justo aquello que anhelaba desde la extraordinaria segunda entrega. Así las cosas, si Yakuza 2 es mi título predilecto de entre los que conforman la saga que sucediese espiritualmente a la magna obra de Yu Suzuki, este 4 le sigue a poca distancia.

Recapitulando un poco, Yakuza 3 pecó de un argumento insustancial, entremezclado con minijuegos tan injustificados como anodinos. Unos cuantos giros argumentales poco aparentes no consiguieron granjearle el sobresaliente que los primeros juegos alcanzaron sin pestañear. Ante tal panorama, se antojaba inevitable pulsar start con recelo. Miedo de confirmar que la franquicia se encontraba ya en pleno declive.

No ha sido así pese a que el primer cuarto de juego (se divide en cuatro capítulos segmentados también por cuatro) me hiciese intuir los mismos errores del pasado. Como si de una adaptación al videojuego de Babel se tratase, el título nos invita a controlar a un peculiar cuarteto (Kiryu Kazuma entre ellos) centrándose cada capítulo en uno de ellos. Por supuesto sus destinos se irán entrecruzando, siendo aquí donde disfrutemos de una maestría narrativa sin parangón.

Yakuza 4 será disfrutado en mayor medida por quienes hayan seguido la IP desde el primer juego, pues las reminiscencias argumentales son aquí mucho más pobladas que de costumbre. Cualquier recién llegado podrá seguir la trama sin necesidad de haberse adentrado en Kamurocho con anterioridad, pero no disfrutará con el mismo énfasis su recorrido, reencontrándose con viejos personajes, recordando eventos en establecimientos ahora bien distintos o inaccesibles… amén de cómo ciertos acontecimientos clave terminan revelándose intermedios hasta este climax.

Un acaudalado prestamista que pone a prueba a sus clientes sin reclamarles lo adeudado, un asesino condenado a muerte con serias dudas por resolver y un chulesco policía dispuesto a saltarse la ley siempre y cuando la buena intención lo precise. Son los otros tres personajes con que Kiryu comparte plantel. Ninguno de ellos os decepcionará, protagonizando cada uno mecánicas de juego comunes en lo superficial, pero bien distintas a poco que se las examine.

Con Akiyama compartiremos las primeras horas, tal vez las más tediosos por los aún persistentes (y constantes) combates aleatorios y el aluvión de innecesarias misiones secundarias. El colmo del capítulo lo supondrá un minijuego en que regentar un club de compañía, donde se nos hará partícipes del maquillaje y vestuario de nuestra apadrinada. Es en el segundo capítulo, ya controlando a Taiga Saejima, cuando Yakuza 4 arranca de verdad.

Una espectacular secuencia cinemática nos introduce en un contexto completamente distinto, donde se nos invita a escapar de la cárcel para deambular a posteriori por tejados y alcantarillas. Lo que antes era un juego de peleas callejeras, de repente se convierte en un título de infiltración de impecable guión. Excusa que nos invitará a descubrir las interioridades de la ciudad que tantas veces hemos recorrido hasta la fecha.

La historia de Tanimura tampoco desmerece, atreviéndome a decir que sus CGs no son sólo las mejores de toda la saga, sino que tal vez se encuentre entre las más impactantes que se hayan visto a lo largo de la presente generación. Con un ritmo mucho más frenético, enfocado en persecuciones de infarto, diparos y artes marciales a mansalva, el tercer capítulo se os hará tremendamente corto.

De ahí hasta Kazuma y el espectacular final de la aventura, ya con las cuatro tramas hilvanadas en una y vosotros dispuestos a destrozar cuantos huesos se os pongan por delante (no, no cometeremos la desfachatez de revelaros el porqué).

Cuatro personajes, cuatro historias, cuatro mecánicas y cuatro estilos de lucha diferenciados. Como beat’em up, Yakuza 4 ha mejorado enormemente. El número de movimientos es mucho mayor, su ejecución muy fluida, da gusto no sólo aporrear botones, también encadenar combos por la belleza visual de su ejecución. Estamos también ante un juego más violento, donde la sangre y las magulladuras en los cuerpos se hacen ya claramente evidentes. Un título en el que los toques RPG ahora sí resultan esencial para el avance (el sistema de habilidades ha mejorado incidencia y disposición).

Gráficamente el conjunto bebe de las bases del tercer juego, aunque se nota una ligera mejora en el acabado global. Vuelven esas robóticas animaciones que no terminamos de comprender muy bien, máxime cuando durante las batallas se antojan excelentes. Kamurocho sigue desprendiendo vida con una facilidad que muy pocos desarrolladores consiguen, aunque cual cuadro impresionista, no sale bien parada en las distancias cortas. A nivel sonoro nada que reprochar, al contrario, destacando la mejor banda sonora de toda la saga (sin exageración alguna mediante).

Destacar también los muchos modos de juego alternativos que tendréis disponibles al acabar la aventura, desde un karaoke hasta el inevitable torneo o ristra de jefes dispuestos para su derrota sin interrupción.

Sublime trama, apartado técnico de excepción que no consiguen empañar ciertos puntos negros… ¿Es éste el mejor beat’em up actual? Diría que sí, pero sólo para los que hayan seguido de cerca la obra de Toshihiro Nagoshi. Los demás se perderán numerosas referencias pero a cambio descubrirán cómo si es posible contar buenas historias en videojuegos, de esas que bien pudiesen soportar la última oscarizada superproducción.

Yakuza 4 es en definitiva una inmersiva aventura donde los golpes están más justificados que nunca, a la que tan sólo le fallan ciertos desperfectos inherentes a la inercia típica de los desarrolladores nipones, que siempre gustan de arrastrar lastres como herencia conmemorativa de sus sagas. Las primeras horas se os pueden hacer un poco tediosas, pero a partir de ahí no podréis desconectar la consola hasta los títulos de crédito. No sé qué deparará a Yakuza con el bizarro Of the End, lo único claro es que si este juego fuese su conclusión, sería un series finale totalmente digno y satisfactorio.

9/10

Publicado en Ecetia.com

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