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La gran esperada del E3 2011, esa suerte de controlador que muchos creyeron la gran estafa de Nintendo por unos minutos, ha caído en nuestras manos. Como un guante, hemos de decir.

Por supuesto, **Wii U*** no es un simple mando, se trata de la nueva plataforma de sobremesa de los de Kyoto, una máquina cuyos fueros internos y externos aún son meros prototipos. La máquina expuesta en el booth del E3 se antoja ligeramente más ancha y alargada que su predecesora, ligeramente redondeada en sus extremos.

Wii U es la evolución del concepto. Si Wii nos invitaba a jugar con el movimiento, su sucesora amplía la experiencia con una ventana de información adicional que podamos usar de mil y una formas imaginables. Y al igual que con el WiiMote, el mando de Wii U es la piedra filosofal de la creatividad. Lástima que los alquimistas no abunden y el periférico pueda quedar en mera curiosidad.

Hemos visto el mando de la nueva consola cual hoyo de golf colocado a nuestros pies, como pantalla auxiliar de inventario, albergando fidedignas partidas una vez apagado el televisor o incluso como un preciso zoom para navegación y según qué formas de gameplay. Todo ello en un vídeo de presentación que recuerda por sus formas al que anunciase Wii en aquel Tokyo Game Show.

¿Qué habrá más allá de esos primeros hilos de los que tirar propuestos por Nintendo? El tiempo lo dirá. Ahora sólo podemos valorar lo que hemos visto y sentido: una propuesta de enorme creatividad intrínseca, sorprendente, revolucionaria.

El mando de Wii U es grande, pero al contrario de lo que pueda parecer no resulta incómodo, su acabado en un suave blanco brillante y el mate trasero con pertinentes dobleces para el agarre, hacen que sujetarlo entre las manos sea de lo más agradable.

La pantalla táctil, al contrario que ocurre con DS, es capacitiva. El deslizamiento de nuestros dedos es mucho menos engorroso, transmitiendo una sensación similar a la que ayer mismo contábamos conPlayStation Vita.

En las esquinas superiores del controlador, dos sticks analógicos de amplio recorrido que se ajusten cual guante a nuestros pulgares, su ubicación es perfecta, al igual que la cruceta y los cuatro botones (a izquierda y derecha de la pantalla respectivamente).

Abajo del todo encontramos el botón home, flanqueado por selectstart, la hendidura del micrófono, el indicador de batería y el botón de encendido. En la parte superior una ranura para stylus y la toma para el adaptador de corriente, junto a dos gatillos de amplio recorrido.

Nada más sostenerlo os sorprenderá lo poco que pesa. De repente todos los miedos sobre ergonomía o cansancio tras su prolongada sujeción desaparecen. Resumiento, que el mando de Wii U está muy bien diseñado, es grande, pero ni resulta incómodo ni pesado, algo que de ocurrir se os olvidaría en cuanto comprobáseis la enorme calidad de su pantalla, que refleja con precisión milimétrica el juego que véis en vuestro televisor.

Tal es la maravillosidad del panel, que casi preferiréis jugar en éste, pues al adaptarse la imagen a una resolución menor, la calidad general se incrementa. Lo hemos notado jugando a una interesante demo técnica denominada “HD Experience”. En ella vemos a Link luchando en un templo contra una araña gigante, la calidad gráfica del conjunto (movido por la nueva consola) es absolutamente alucinante. Desde cómo la luz solar incide desde las ventanas al vello de la bestia en cada una de sus patas. Este ejemplo, que probablemente se convierta con el tiempo en un juego real, ya nos convence sobremanera de lo útil del controlador, al tiempo que nos muestra el Zelda más perfecto visualmente jamás imaginado por cualquier fan.

Con el mando podemos cambiar la iluminación del día a la noche, mover la cámara en torno al combate (que se desarrolla automáticamente) o cambiar su ángulo, también podemos alternar entre motrarlo en el controlador o en pantalla, dejando éste para el mapa de la mazmorra en cuestión.

También hemos probado la demo técnica del gorrión que pudo verse en la conferencia de Nintendo. En ésta manejamos y enfocamos la cámara en torno al vuelo del pájaro, que despliega no sólo sus alas, también el poderío gráfico de la nueva consola. La incidencia del sol, la textura fotorrealista del agua, el mimo con que se refleja cada detalle… sin palabras. Además, con el mando podemos movernos por una recreación conjunta del escenario, de tal manera que elevándolo a izquierda o derecha frente al televisor, vemos lo que hay ubicado a nuestros lados.

Imaginad por ejemplo qué pasaría con un Battlefield 3 si, dentro de un tanque, usamos el controlador para ver lo que tenemos a izquierda o derecha con tan sólo mover el panel secundario frente a nosotros. La sensación es de lo más peculiar e intuitiva.

Otras experiencias jugables mostradas por Nintendo (no tienen por qué convertirse en juegos reales y de hecho usan gráficos para nada representativos del sistema final) han sido Battle Mii y Chase Mii, en las dos un jugador sujeta el mando y deambula a sus anchas por el escenario, visualizando dónde están los demás jugadores, que han de huir de él o darle caza. Las risas han sido la tónica de esta parte del stand.

Más ejemplos: New Super Mario Bros Mii o Shield Pose, juego rítmico en el que tenemos que mover la “tableta” en diferentes posiciones frente a nosotros de acuerdo a un ritmo determinado, al hacerlo veremos cómo la cámara se mueve en el dispositivo portátil.

Son breves ejemplos que podrán derivar en más complejas experiencias en cuanto los desarrolladores se pongan manos a la obra. Y lo cierto es que aprovechar el mando no implicará necesariamente juegos casuales, sino que se nos ocurren muchas aplicaciones perfectamente válidas para títulos de toda clase de géneros hardcore: shooters, aventuras gráficas, estrategia, rol…

Wii U, en definitiva, nos ha maravillado en su primer contacto, resolviendo todas las dudas suscitadas. Eso sí, no somos del todo optimistas en cuanto a que las third-parties vayan a sacarle verdadero partido al invento. Un servidor ya se conforma con la increíble opción de poder seguir jugando a cualquier juego una vez apagada la televisión, gracias a esa fantástica pantalla de 6.5 pulgadas que ya nos ha enamorado sin remedio.

Publicado en Ecetia.com

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