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Antes de nada ¿habéis descargado ya la demostración de Sonic Generations? Corred a ello y después volvéis.

Para quien no disponga de acceso a Xbox Live o PlayStation Network (algunos de vosotros seguramente ya estéis disfrutando de unas bien merecidas vacaciones) tal vez podáis acceder al App Store y descargaros a módico precio Sonic & Sega All Stars Racing, ya disponible para iPhone o iPad.

Si ninguno de los anteriores es vuestro caso, no os preocupéis, Ecetia ha pensado en todo. Aquí os dejamos un vídeo con la demo al completo (tan sólo unos tres minutos) en alta definición:

Ahora sí, vamos a desearle a este erizo todas las felicidades que merece. 20 años, dos décadas han pasado desde que estrenase deportivas en las MegaDrive europeas y norteamericanas aquel 23 de junio de 1991. No nos vamos a poner melodramáticos, pero es digno reconocer que ninguna otra mascota corporativa habría aguantado tanto tiempo de haberse enfrentado a los traspiés que el erizo ha tenido que esquivar.

Aunque sus últimos juegos nos hayan enervado hasta decir basta (no más Sonic lobeznos, gracias) uno no puede evitar seguir amando a quien le ha acompañado desde muy niño.

Dejadme que, como particular homenaje, repase mis mejores y peores momentos a su lado (para cronologías varias ya están el resto de webs).

La primera vez

Tendría yo 8 años cuando tuve el primer contacto con una Master System. Allí estaba él, Sonic, corriendo a velocidad de vértigo. Recuerdo quedarme embobado ante aquellos coloristas gráficos que se movían a mayor velocidad de la que podía asimilar.

Me preguntó mi primo Óscar si quería probar. No lo dudé un segundo. Esa fue la primera vez que sentí calzarme las zapatillas del erizo, fundiéndome en loopings imposibles, muy distintos a las tuberías del Super Mario Bros que tenía en casa. Tardaría mucho tiempo en volver a encontrarme con el personaje, aunque ambos sabíamos que aquello había sido amor a primera vista.

Nuestro mejor momento

No fue hasta 1999 que pude comprar una nueva consola de videojuegos, perdiendo el interés por la afición desde GameBoy hasta los 64 bits de Nintendo. Fue SEGA quien me hizo caer en la tentación de una máquina de 128 bits, portadora de gráficos que entonces me parecieron un sueño.

Como no podía ser de otra manera, estrené Dreamcast con Sonic Adventure, juego que aún recuerdo con gran cariño, mi favorito de entre los que acumula el erizo (lo siento por los amantes de sus 2D primigenias). De hecho, sigo jugándolo de vez en cuando, saltando directamente a aquella fantástica sexta fase:

Problemas en el paraíso

Algo en Sonic Adventure 2 no me olía bien, pero no fue hasta Sonic Heroes, la primera incursión del erizo en consola ajena (si exceptuamos sus paseos por N-Gage y Game Boy Advance) cuando terminé de confirmar mis sospechas.

En aquel juego de insufrible mecánica, Sonic ratificó su descenso al infierno de la saturación franquiciable. Horrores como Shadow the HedgehogSonic and the Secrets Rings o el errático Sonic The Hedgehog para Xbox 360 y PS3 nos hicieron maldecir a SEGA por emborronar la insignia de su personaje más ilustre.

Si bien en portátiles los juegos de Sonic empezaban a recuperar el rumbo, Sonic Unleashed y Sonic 4 lo intentaban sin mucho éxito en sobremesa. Las fases del erizo en el primero nos encantaron, pero el resto del juego nos provocó sopores difíciles de olvidar. Sonic 4, siendo un buen intento por volver a las raíces de la saga, fue un descargable falto de frescura y sobre todo velocidad.

El mayor fiasco de todos, sin embargo, tal vez pudo ser aquel Sonic Shuffle de Dreamcast… pocos party games fueron capaces de convertir nuestras reuniones con amigos en auténticos funerales.

Infidelidad

Atónito me quedé el día que supe que Sonic y Mario iban a compartir software. Se acabó el antagonismo y uno no sabía muy bien cómo sentirse. Tenía cariño a ambos, pero Sonic me había ganado de una forma que al fontanero le resultó imposible.

Su affair con el que otrora fuese rival despertó mis celos más primarios, pero se diluyeron en cuanto comprobé lo buena pareja que hacían los susodichos.

Mario & Sonic en los Juegos Olímpicos quedará para la posteridad como uno de los hitos en la historia de nuestro sector.

Reconciliación

Tras la mala racha atravesada, Sonic ha vuelto a mi puerta llorando, pidiéndome perdón por frecuentar malas compañías y retozar con llaves inglesas. Bajo el brazo trae una copia de su próximo juego (Sonic Generations) y me pide que le dé una oportunidad a Colors, juego dicen que medianamente divertido.

Al principio me muestro escéptico, pero pronto le pido que salte a mis brazos. He pulsado descargar, dispuesto a volver a jugar la demo que ya disfrutase en el E3. Confiemos en que esta vez el erizo azul pueda encontrar su camino, o lo que es más importante, que pueda seguir recorriéndolo durante mucho, mucho tiempo más.

Anexo:

  • Sonic Adventure The Movie (1/17):
  • Tributo en vídeo:

Publicado en Ecetia.com

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