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El 12 de marzo de 2005 se lanzaba en España Nintendo DS. Recuerdo que por entonces me encontraba cursando mi segundo año de carrera. También cómo mi pasión por el videojuego me llevaba a centrar todo trabajo encomendado en tal dirección. Así, cuando cierto profesor nos pidió un informe sobre la evolución publicitaria de un producto a elegir, pronto lo tuve claro.

La nueva portátil de Nintendo acababa de salir al mercado y la comidilla mediática por aquel entonces era si aquella arriesgada apuesta saldría bien a los deKyoto o no. ¿Una portátil con pantalla táctil y de poderío gráfico limitado? –PSP se la va a comer con patatas -pronosticaban muchos. Nadie estaba preparado para lo que ocurriría en meses venideros, ni siquiera el nintendero que aún vivía en mi.

Tras una campaña publicitaria sin precedentes, de repente todo el mundo sabía lo que era una DS, incluidos padres y abuelas. Tu hermana, que en la vida se había acercado a una consola, de repente la sustraía a hurtadillas para echarse unas partidas a Nintendogs y tu madre, recelosa desde siempre con la afición, se habituaba al reto diario de Brain Trainning. Uno, progresivamente, iba perdiendo el interés por una máquina que pronto popularizaría la disyuntiva entre casual y hardcore gamer.

Con un catálogo repleto de juegos livianos y millones de unidades vendidas por encima de las más pesimistas previsiones, Nintendo DS repitió la historia de GameBoyDavid volvió a vencer a Goliath, pese a salir perdiendo en tecnicismos. Fue el principio del fin de mi radicalismo nintendero, que alcanzaría su punto más álgido con el anuncio de Nintendo Revolution, para caer en picado a posteriori con la presentación de Wii.

Hablaremos de tal acontecimiento en el próximo capítulo. Ahora volvamos a las aulas, donde los profesores se sorprendían por mi monotemático trabajo. Periodista del videojuego, decía yo orgulloso al presentarles mi última redacción sobre ocio electrónico. No quedó tema relacionado por plasmar en mi procesador de textos. Incluso articulé un medio online sobre videojuegos en Empresa Informativa.

Hubo, no obstante, un proyecto que lo cambiaría todo. Edición Digital nos encomendó la creación y mantenimiento de un blog, de donde surgiría Diario de un videojugador. Sí, la nomenclatura tal vez quedase un poco extensa, pero de nada importó para los miles de visitantes que llegase a recibir entrada tras entrada. Aquel weblog se convirtió en refugio, un sitio donde dar rienda suelta a mi vocación como periodista especializado.

Dd1V (actualmente cerrado al público) aglutina muchas de mis mejores reflexiones, las mejores experiencias relatadas en centenares de párrafos y fotografías. Fue gracias a este blog que mi compañero y amigo Daniel Sánchez me reclutó como Redactor Jefe en dos apasionantes proyectos: NMagazine yXBMagazine, revistas digitales sobre Nintendo y Xbox 360 que coparían dos años completos de nuestra trayectoria profesional.

Con NMagazine, por ejemplo, terminaría cumpliendo uno de los sueños de mi vida: cubrir en directo una feria del videojuego. Y no una cualquiera, de esas que se celebran en naves industriales a la salida de cualquier pueblo murciano. No, se trataba del Play.com Live, celebrado en el Wembley Stadium de Londres. Allí tomé contacto con muchos títulos por lanzarse y asistí a mi primera presentación: Far Cry 2.

XBMagazine, por su parte, me llevaría por dos años al norte de España (Gijón) donde el Gamelab dió sus primeros pasos hacia el gran evento internacional que hoy es. Interesantes ponencias y mejor ambiente en uno de los eventos que recuerdo con mayor cariño en mi trayectoria.

Entre tanto, una nueva consola de sobremesa llegaría a mi vida: Xbox 360. Aquella lluviosa mañana de noviembre del 2005 entré en la ya desgastada next-gen. Aunque la primera Xbox de Microsoft nunca terminó de convencerme, aquella máquina iba a vivirla desde el minuto uno, atraído como estaba por un catálogo que prometía gráficos fotorrealistas y alguna que otra joya de la nueva RARE (qué ingenuo es uno ¿verdad?).

Kameo y Project Gotham Racing 4 se vinieron para casa con la que sería primera de mis cuatro Xbox 360 (luces rojas, actualización a Élite, nuevas luces rojas y modelo SLIM). A día de hoy, para qué nos vamos a engañar, la plataforma es una de mis predilectas, aunque por horas de juego Dreamcast o Gamecube la superen con creces. La edad, que lo hace a uno ir perdiendo el interés. El tiempo, que se reduce conforme mayores son las obligaciones profesionales.

Continuará…

Publicado en Ecetia.com

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