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Hablar de Gears of War es hacerlo del shoot’em up en tercera persona por definición, de Cliff Bleszinski y de Unreal Engine 3. Su alusión será inevitable por todo artículo que refiera a la ya cacareada next-gen. No en vano, el primer título de la franquicia supuso un claro antes y después respecto a la anterior tanda de plataformas. Fue el juego que definió el estándar gráfico por el que todo título se entendía merecedor de sobresaliente.

Gears of War resultó también el principio de la que pudiésemos llamarguerra de los clones: infinidad de shooters inundaron el mercado, calcando la mecánica de cúbrete, apunta y dispara que popularizasen los soldados de la CGO. Pocos títulos habían sacado tanto provecho a la cobertura en combate como la primera incursión de Marcus Fénix en Xbox 360, fórmula a la que muy probablemente deba su éxito la saga.

No obstante, como toda primera vez, Gears of War fue un juego tosco, con bastante margen a la mejora. En términos narrativos, si bien se insertaba en un contexto de lo más fructífero, apenas si fue capaz de sacarle jugo. Su analfabetismo argumental fue evidente, con apenas un par de cinemáticas que explicaban poco o nada. Así, era el jugador quien tenía que dilucidar qué estaba ocurriendo en cada instante, por qué hacía lo que hacía…

Pese a tales carencias, sorpresivamente, conseguimos empalizar con los protagonistas, manifestando interés en acompañarlos allá a donde quiera que fuesen. Así llegó Gears of War 2, un título más extenso, cuidado en lo técnico y con una narrativa mejor perfilada, que intentaba acabar con la desorientación del jugador. Los tintes horror del primer juego se disiparon por completo, ofreciéndose el que muchos creyeron shooter definitivo. La modalidad horda, aún a día de hoy, sigue estando entre las más jugadas de todo Xbox Live. Y es que Gears of War también es título de culto en multijugador.

Un inesperado cliffhanger tras los créditos de GoW2, dejó a no pocos con un ansia extrema por culminar la trilogía. El pasado 20 de septiembre pudieron hacerlo, esta vez con un juego pulido hasta el extremo.

Gears of War 3 tenía previsto su lanzamiento a mediados de abril, pero entonces Microsoft pidió calma y mimo, entendiendo que sus ventas responderían mejor a finales de año. El juego ya estaba prácticamente terminado, por lo que Epic tuvo una oportunidad con la que muchos desarrolladores tan solo sueñan: tiempo de sobra para pulir hasta el más mínimo detalle, desarrollar una beta multijugador e incluso ampliar esta modalidad.

¿Qué tal ha culminado la trilogía? A GoW3 le sienta genial aquello de “más grande, más bestia, mejor“. Lo siguiente que leeréis será un cúmulo de alabanzas, comenzando por un apartado gráfico sin igual. Puede afirmarse sin temor de equivocación, que Gears of War 3 es el juego más cuidado técnicamente de esta generación. Al Unreal Engine 3 siempre se le ha criticado su monótona paleta de marrones y grises, responsable de que la mayoría de títulos bajo su seno pareciesen calcos estéticos. Epic Games ha querido dar un puñetazo sobre la mesa con su última producción, ofreciendo la mayor variedad de entornos en la franquicia.

Atravesaremos desiertos, ciudades cubiertas de ceniza, majestuosas fortalezas a las que acceder previa inmersión. Cada nuevo acto, casi cada capítulo, ofrece una premisa bien diferente. La recreación de personajes y enemigos resulta sublime, con unos Lambent que pareciesen sacados deResistance y Resident Evil a parte iguales. El tradicional retardo en la carga de texturas ha desaparecido, luciendo nítidas a rabiar. Los sombreados por fin están a la altura y la cantidad de explosiones, enemigos y chatarra interactuable en pantalla (simultáneamente) resulta abrumadora. No para la consola, que mueve al conjunto sin ningún tipo de ralentización.

Porque sí, en Gears of War 3 encontraréis las batallas más multitudinarias y espectaculares de toda la serie. De eso sigue tratando el juego. Para quien lo ignore: avanzar, parapetarse, disparar hasta que no quede un solo enemigo en pie y seguir adelante.

El doblaje resulta tan loable como en anteriores entregas, aunque más apreciaremos el cuidado bombardeo FX de cada revuelta. Al fin y al cabo, salvo en las cinemáticas, escucharemos una y otra vez los mismos gritos de marine, anunciado la llegada de tal enemigo o la recogida de munición. La banda sonora, aunque refuerza el tono épico de la acción en todo momento, quizás pase un poco desapercibida, salvo en los momentos cruciales de la narración.

A este respecto, el mayor avance de GoW3 es de tipo argumental. Elgameplay se ha adaptado perfectamente al guión (y no a la inversa), de tal modo que cada paso se encuentra justificado. Esto consigue un mayor compromiso del jugador, que no tiene problema alguno para meterse de lleno en la acción. Se percibe el esfuerzo de Epic por atar todos los cabos sueltos, regalándonos un briefing inicial, amén de los muchos diálogos in-game con que los personajes dejan caer aclaraciones cruciales.

Las secuencias intermedias abundan más que nunca, algunas de duración considerable. Su belleza artística está fuera de toda duda y más de una, además de reveladora, os hará entender el por qué se dice de Gears of War, que es el juego épico por excelencia. Preparáos para la emoción desmedida, especialmente si lleváis en la saga desde sus comienzos.

Por criticar algo del guión, a veces se le nota demasiado su intencionalidad dramática, aunque solo ocurre en un par de ocasiones poco relevantes. En suma, la trama principal se cierra satisfactoriamente, aunque cuesta hacerse una idea de cómo se justificará la probable cuarta entrega.

La campaña principal os durará una media de 7 horas (es bastante más extensa que sus predecesoras). De hecho, sentiréis que tiene la duración justa, con algún que otro capítulo mínimamente prescindible, pero lo suficientemente variada y bien hilada, como para que os sintáis en la road movie de ciencia ficción definitiva.

Completado el modo principal, disponéos para horas y horas de diversión en línea. El sistema de progresión multijugador de Gears of War 3 es uno de los más refinados y bien ejecutados que se recuerden. El matchmaking, tan criticado en el anterior juego, ahora responde a la perfección y la cantidad de modalidades disponibles es abrumadora. Si Horda os hizo enloquecer, preparáos para descubrir a la nueva estrella de las partidas en red: el modoBestia, donde jugaremos como Locust, dispuestos a desmembrar Gearsantes de que se agote el tiempo dado

En definitiva, Gears of War 3 es el mejor shooter en tercera persona a que tendréis la oportunidad de jugar. Su apartado gráfico raya la perfección y su trama, adscrita al clímax de una serie que ya prometía semejante orgía narrativa, no decepcionará al fiel seguidor de Marcus Fénix y compañía. Su esencia jugable sigue siendo la misma, pero con la suficiente variedad de armamento, enemigos, premisas de combate y entornos, como para cautivaros como ningún otro título de acción haya hecho en años. Gears of War 3 es un imprescindible no solo de Xbox 360, sino de su generación.

10/10

Publicado en: La Información 

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