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El catálogo de PlayStation Vita depara sorpresas como este Army Corps of Hell, título entre la estrategia, el rol y la acción más desenfrenada en el que se adivinan matices de Pikmin y Overlord.

Encarnamos a un demonio desterrado al inframundo, donde topará con una horda de goblins que convertirá en ejército personal. ¿Su propósito? Coronarse amo y señor del infierno… otra vez.

Army Corps of Hell nos invita a comandar semejante tropa a lo largo de una buena retahíla de fases. Cada una dividia en sucesivas estancias repletas de monstruos (concienzudos jefes finales inclusive).

Para hacerles frente tenemos a nuestra disposición tres tipologías de goblins: infantería, lanceros y magos. Mientras que los primeros son ideales para el cuerpo a cuerpo, el resto se especializan en ataques a distancia, estrategia que deberemos seguir en más de una ocasión si queremos evitar la masacre de nuestro batallón.

El control se antoja de lo más sencillo y efectista: movemos a la trupe con el stick izquierdo, dirigiendo e iniciando los ataques con el stick y gatillo derecho respectivamente. El gatillo izquierdo ordena la formación y el botón equis nos permite esquivar los envites del enemigo o fulminarlo.

Machacar botones a lo loco tan solo nos servirá en los primeros compases de la aventura, pues la crudeza de los enemigos aumenta por momentos, siendo imprescindible idear la mejor estrategia para hacerles moder el polvo.

Quizás esa sea la mayor virtud de Army Corps of Hell: convence tanto al jugador más frenético como al pausado, lo que deriva en un gameplay adictivo a rabiar.

Sus fases, de unos diez minutos de duración, resultan ideales para esas partidas breves que todo juego portátil reclama, aunque seguramente las alarguéis más de la cuenta. Especialmente durante la primera mitad del juego.

Decimos esto porque, aunque el título de Square-Enix engancha, la excesiva repetición de escenarios, enemigos y mecánicas termina por echar al traste tan buena impresión.

El apartado gráfico tampoco ayuda, pues es de los menos lucidos en esta primera hornada de títulos para PS Vita: predominan las extensiones de terreno cuasi vacías, salpicadas de monstruos a los que no cambia más que su tonalidad. Solo los jefes finales se recrean a la altura de lo que es capaz la portátil, suponiendo un soplo de aire fresco entre tanto nivel clónico.

Sí que convencen las numerosas cinemáticas estilo cómic entre fase y fase, repletas de humor. También los componentes RPG, como la creación de nuevas armas con materiales recogidos durante las batallas y los potenciadores de ataque o defensa en forma de insturmento (un tambor que tocar aporreando rítmicamente el panel táctil trasero, por ejemplo).

La banda sonora va muy acorde al ambiente apocalíptico del juego, resultando una de sus principales señas de identidad. Ahora bien, echará para atrás a quienes no gusten del Heavy Metal más exacerbado. Los amantes del género, por supuesto, verán aquí una clara motivación de compra.

Armys Corps of Hell es el Pikmin oscuro de PS Vita. No solo por su tono adulto, también porque no llega a la magnificencia de la serie que engendrase Shigeru Miyamoto. La primera mitad de juego resulta de lo más entretenida, pero la siguiente se antoja monótona a rabiar, como si el juego no diese más de sí, prolongándose a toda costa.

Pese a todo, mientras dura el entusiasmo, el estreno de Square-Enix en PS Vita resulta muy divertido.

7/10

Publicado en Ecetia.com

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