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Dicen las malas lenguas que cuando Jade Raymond corrió como alma que lleva el diablo tras ver lo queDarkworks estaba haciendo con I Am Alive. Considerado el Duke Nukem Forever moderno, el juego ha sufrido innumerables retrasos tras su presentación hace cuatro años, durante el E3 de 2008.

De proyecto franquiciable a reducto digital, el desarrollo de I Am Alive terminó en manos de Ubisoft Shangay, quien ha hecho lo que ha podido con un título repleto de buenas ideas, aunque fallido en su práctica. Elevadas eran sus pretensiones, de eso no cabe duda, pues se le presentó como el juego que resucitaría el género de supervivencia.

En I Am Alive encarnamos a Adam, quien tras más de un año deambulando por un mundo apocalíptico consigue llegar a Haventon, su hogar. La ciudad, derruida a causa de un suceso referido como el “Evento”, no se lo pondrá nada fácil para dar con su mujer e hija. Por el camino tendrá que escalar mastodónticas estructuras, hacer frente a furibundos supervivientes o socorrerles, si es que la decadencia aún no les ha corrompido.

Pequeñas dosis de exploración completan una oferta que a bote pronto puede sonar a prometedora aventura en tercera persona. De hecho, las escaladas recuerdan por momentos a esa obra maestra que es Shadow of the Colossus, pues una barra de resistencia determina nuestro avance. Así, será imposible escalar un edificio de una pasada, con solo mantener el stick analógico en tal o cual dirección. Contamos con un número limitado de movimientos y hemos de repasar muy bien el ‘coloso’ a dominar antes de aferrarnos a su lomo.

La estrategia es clave también en el racionamiento de anclajes, que nos permiten reponer stamina en pleno ascenso. Por desgracia, su disponibilidad es tanto o más limitada que la del resto de ítems (alimento y munición). Su escasez explica los desencuentros conciudadanos, que nos asaltan cuando y donde menos se espera.

Dichos enfrentamientos suponen otra de esas buenas ideas referidas, pues varían radicalmente el apunta y dispara visto en infinidad de títulos. Presentados casi como una lucha psicológica, tendremos que hacer ver al adversario nuestra superioridad, ya sea mostrándole nuestra pistola en actitud desafiante o haciendo ademán de clavarle un puntiagudo machete. Lo gracioso del asunto es que puede que no tengamos balas (lo más habitual), de tal forma que este no crea la amenaza y se abalance sobre nosotros sin posibilidad de escapatoria.

Las secciones de exploración, por su parte, son bastante limitadas (cuanto más tiempo pasemos en tierra firme, expuestos al tóxio polvo que peina la ciudad, más pronunciado el descenso de resistencia). Recorreremos negruzcos entornos en busca de una veintena de supervivientes, los cuales plantean un delicado dilema moral: ¿los salvamos dándoles agua o gasto de balas mediante, a sabiendas de la escasez de recursos?. Hacerlo nos concede intentos extra, aunque no resultan ninguna garantía, ciertamente.

Escaladas cual inteligentes puzzles, combates psicológicos y dilemas morales. ¿Por qué entonces I Am Aliveno termina de convencer? En primer lugar porque el control no está bien ajustado, echando al traste nuestras mejores estrategias alpinas. En segundo lugar por lo monótono de los combates cuando ya hemos superado unos cuantos, a lo que sumamos una inteligencia artificial muy mejorable. Y finalmente porque ejercer de buenos samaritanos se vuelve impracticable, de tan estricto que es el juego en su racionamiento.

Nadie puede negar que I Am Alive supone un reto en sí mismo, no tanto por su planteamiento como por sus numerosos bugs. Que llegue a hacerse repetitivo, teniendo en cuenta las 5 horas de media que os durará, tampoco ayuda.

La trama, que se prometía de gran importancia, peca de insustancial pese al buen ejercicio narrativo y el apartado visual no deja de ser corriente, deficitario en un buen número de texturas y animaciones. Esto, en un juego donde los blancos, negros y grises no dan oportunidad al mínimo rastro de color. No diremos que la estética resulta inapropiada (transmite el pretendido desamparo), pero tampoco podemos alabar su atractivo.

A nivel sonoro, finalmente, más de lo mismo. Corrección en doblaje (inglés), ambientación sonora e instrumentación, que pasa desapercibida la mayor parte del tiempo.

I Am Alive acusa un desarrollo errático, repleto de vaivenes. Llega para hacer tres grandes aportaciones a su género, aunque fracasa al ponerlas en práctica, dando lugar a una aventura de supervivencia desafiante por sus carencias y no por su gameplay. Podría haber sido una gran franquicia y no es más que una regulera producción descargable.

 5/10

Publicado en Ecetia.com

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