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La última producción de Pixar llega hoy a la gran pantalla. ¿Le hará justicia su adaptación al videojuego?

Como ocurre con todo videojuego inspirado en la gran pantalla, uno se acerca a Brave con recelo. Salvando honrosas excepciones, estos productos suelen pecar de simpleza y despropósitos tanto visuales como jugables. Es el caso de Brave: El Videojuego.

Sin entrar en excesivos detalles, Brave nos cuenta la historia de Mérida, una princesa indispuesta a contraer matrimonio como único destino. En su intento por cambiar el parecer de su madre, la joven acude a una hechicera, lo que traerá consecuencias imprevistas.

Brave: El Videojuego

El videojuego arranca ya bien adentrada la trama, por lo que si no se ha visto la película se nos fastidiará ipso facto una de sus grandes sorpresas. El objeto de la jugabilidad sabe a excusa: debemos recorrer el reino de Dun Broch purificando sus hitos, lo que acabará con la amenaza de Mor´du, el mismo oso que dejó sin pierna al padre de la protagonista.

Cada área se antoja un pasillo que transitar eliminando enemigos, interactuando con el entorno y superando algún que otro puzzle. Nuestra espada y arco (cuyo disparo se orienta con el stick derecho), serán cruciales en esta aventura de acción y plataformas pensada para los más pequeños de la casa.

Behaviour intenta aportar algo de variedad a la fórmula con un sistema de amuletos (tierra, fuego, viento y hielo) que determinarán el tipo de flecha que disparemos. Habremos de alternar entre uno u otro según el enemigo que encaremos (así lo indica el símbolo sobre sus cabezas) o los múltiples puntos de interacción que pueblan el escenario, la mayoría plataformas por las que continuar nuestro avance.

Brave: El Videojuego

Otro punto distintivo de Brave es la compra de mejoras con las monedas que acumulemos durante la partida. Son muchas las habilidades adquiribles, pero en la práctica apenas varían el transcurso de la partida.

A mitad de la aventura (no tardaremos mucho en completarla), tales “innovaciones” pierden su atractivo y todo se convierte en un mecánico avance entre plataformas y enemigos mil veces enfrentados. Tan solo las secciones protagonizados por los hermanos de la protagonista consiguen llamar nuestra atención: sencillos rompecabezas que solventaremos alternando el control entre retoños.

La reiteración empaña también el apartado artístico. Los escenarios se empeñan una y otra vez en los mismos elementos y texturas, las cuales dejan bastante que desear.

Salvando la pertinente capa HD, el juego podría pasar por un título de la anterior generación. De hecho, la posición excesivamente alejada de la cámara parece una solución de urgencia para camuflar el pobre apartado técnico. En cuanto esta se acerca un poco a la acción, quedan en evidencia los diseños cuasi poligonales o el esperpéntico (por lo inexpresivo) rostro de Mérida.

Las animaciones tampoco andan muy allá, resultando robóticas como poco, a lo que habría que sumar constantes e inexplicables caídas de frame-rate. De los efectos de iluminación (o su intento) mejor ni hablemos.

Se hubiese agradecido la inserción de secuencias de la película entre niveles, si bien se ha optado por ilustraciones (bastante meritorias) para narrar sus escenas clave.

Brave: El Videojuego

Pero volviendo a la lejana cámara, puede resultar todo un incordio para los menos duchos a los mandos, ya que dificulta los saltos ajustados al no intuirse demasiado bien en qué punto caerá la protagonista.

A nivel sonoro, las melodías tratan de resultar épicas, pero su reproducción en bucle las vuelve monótonas a más no poder. El doblaje, por su parte, resulta falto de inspiración y muchas veces inaudible por superposición de efectos.

Brave: El Videojuego

Completada la historia principal, siempre podemos revisitar los niveles para encontrar los tapices y demás items coleccionables diseminados, hacer lo propio con un amigo cual fuego fatuo, o participar en tres minijuegos de tiro con arco mediante Kinect.

La implementación del sensor es bastante tosca, por lo que tardaremos un par de partidas en disparar con precisión. El uso de Kinect queda en anécdota, no obstante.

Brave: El Videojuego es un título desarrollado con prisas, que intenta compensar sus carencias con un par de buenas ideas (sistema de amuletos y mejoras), aunque sin éxito. Pese a su brevedad, acaba resultando monótono y su apartado técnico se antoja vergonzante para la generación actual. Los pequeños de la casa puede que se entretengan, pero lo harán a un precio (de venta) excesivamente alto.

5/10

Publicado en Gamereactor

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