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Wii U necesita algo más que una bajada de precio para remontar sus discretas ventas. No pocos analistas señalan su errático lanzamiento, sin que las previsiones a largo plazo se antojen especialmente optimistas.

Las estadísticas hablan por sí solas: Wii U queda muy por debajo de su predecesora en cuanto a ritmo comercial, igualando peligrosamente las cifras de Gamecube. Hablamos de la consola que apuntillase a una Nintendo endémica tras el inesperado éxito de la primera PlayStation.

¿Cuáles han sido los errores de Nintendo para con su nueva sobremesa? El tempo es quizás la respuesta más evidente. La sucesora de Wii debía haberse lanzado hace años, de tal forma que compitiese técnicamente con Xbox 360 y PlayStation 3 cuando aún les restaba vida útil. Lanzar Wii U a finales de 2012, con PlayStation 4 y la próxima Xbox en ciernes, deja a la máquina en una especie de limbo intergeneracional.

Wii también optó por especificaciones muy diferentes a las de sus competidoras, pero supo compensarlo con una propuesta a la que éstas se apuntarían años más tarde, ya sin éxito: los sensores de movimiento. No hubo familia que se resistiese a dar unos cuantos raquetazos virtuales en su salón. Ese punto distintivo es lo que falta a una Wii U que, pese a su particular controlador, no consigue sorprender.

Los grandes errores de Wii U han sido su tempo, sobreprecio y erróneo lanzamiento en términos de catálogo y comunicación.

El esquema de la doble pantalla lleva explotándose desde la exitosa Nintendo DS, por lo que el golpe de efecto es nimio. Sí, podemos jugar desde el mando, pero no en todos los títulos: la mayoría se limitan a usar el GamePad a modo de mapa o selector de inventario, algo que ya padecimos en las últimas Dual Screens.

La diferencia de tales sistemas respecto a Wii U reside en sus magistralescampañas publicitarias, que consiguiesen viralizar sus respectivos productos. No ha sido el caso. Con la presentación de Wii U durante el E3 de 2011, Nintendo sembró la semilla de la confusión, llegándose a dudar en un primer momento de si lo que mostraban era una consola nueva o un mando adicional. La incógnita supo esclarecerse respecto a los jugadores tradicionales, pero no de cara al ingente público casual que ha encumbrado a la Nintendo de los últimos años. Basta entrar a cualquier tienda especializada o grandes alamcenes para apreciar la duda reinante.

El panorama queda así: los jugadores de toda la vida no ven sentido a un sistema técnicamente caduco, mientras que los recién llegados no identifican a Wii U como una consola nueva o bien no se sienten atraídos por su controlador.

Hemos de considerar también los 320 euros de media que se nos pide por la consola, cuantía que según los últimos rumores no diferirá en exceso de los precios de lanzamiento previstos para Xbox 720 y PlayStation 4. ¿Cuántos no serán los que esperen a ver qué tienen que ofrecer las nuevas consolas de Microsoft y Sony?

Wii U necesita acomodar su relación calidad precio y ofrecer exclusivas de calidad periódicamente… jugar en su propia liga.

Craso error también el que Wii U irrumpiese en dos modelos: uno blanco de 8GB y otro negro de 32GB junto a Nintendo Land. La diferencia de precio resulta tan nimia que la versión blanca languidece en almacenes y estanterías, resultando cada vez más meridiana su descatalogación.

Como le ocurriese a Nintendo 3DS o PS Vita, Wii U padece de un raquitismo preocupante en cuanto a catálogo. Los de Kyoto deberían haberla nutrido de un vende consolas al estilo de Super Mario 3D Land o Mario Kart 7, juegos que salvaron a la portátil estereoscópica de un futuro más que incierto.

Sí, Nintendo se está esforzando porque la mayoría de títulos multiplataforma lleguen a Wii U, pero ¿Qué pasará cuando PS3 y 360 dejen de recibir títulos y no haya nada que convertir? ¿Hablamos entonces de un hardware condenado? No si Nintendo agiliza sus procesos de desarrollo y planifica una agenda de lanzamientos propios lo suficientemente potentes como para conquistar a sus fieles.

Wii U necesita pues acomodar su relación calidad precio, ofrecer grandes exclusivas de forma periódica (especialmente cuando PS4 y la nueva Xbox lleguen a las tiendas) y ante todo potenciar el aprovechamiento de su GamePad, clarificándolo como parte de una consola completamente nueva a ojos del consumidor medio.

Como hizo Wii, Wii U debe jugar en su propia liga, algo que ahora no está haciendo respecto a Xbox 360 y PlayStation 3. Ahí reside quizás el quid de la cuestión.

Redactado para: VaDeJuegos

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