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Traveller’s Tales tuvo la ingeniosa idea de una precuela para la versión portátil de LEGO City Undercover. En The Chase Begins, encarnaremos a un Chase McCain recién salido de la academia del policía. Como buen novato, sus primeros encargos rozarán la broma, pero pronto se las verá infiltrándose en organizaciones criminales con tal de enfrentarse al temible Rex Fury.

Como ocurriese en Wii U, estamos ante un juego de mundo abierto por el que desplazarnos encadenando misiones. Aunque el mapeado es amplio y variado, su exploración no se antoja todo lo libre que debiese, debido sin duda a las propias limitaciones de Nintendo 3DS. Su hardware no puede gestionar semejante amalgama de calles, edificios, vehículos y personajes, así que la mayoría de encargos se agrupan por zonas. Dicho de otro modo: si merodeamos los alderedores de la comisaría, el conjunto respectivo de misiones distarán no más de unas cuantas calles entre sí. Una vez completadas podremos desplazarnos al área portuaria, por ejemplo, donde nos aguarda una operación completamente distinta.

La diversidad de escenarios se agradece, llegando a pisar una granja, una excavación minera e incluso un complejo aeroespacial. Dichas áreas desbloquearán al tiempo un nuevo disfraz para nuestro protagonista, otorgándosele habilidades entre las que habremos de alternar frecuentemente. Visto así, el juego parece suponer un reto a la inteligencia, pero todo lo contrario.

El avance, aunque ameno durante las primeras misiones, pronto se antoja algo mecánico. Nuestro próximo paso siempre aparece reflejado en el mapa de la pantalla inferior, indicándosenos qué habilidad (traje) emplear a cada momento con llamativas marcas en el suelo. Hasta las propias piezas de LEGO hacen las veces de indicadores en su disposición.

Sea como fuere, lo cierto es que The Chase Begins engancha. La reiterada tipología de las misiones y su sencillez no impiden que nos pasemos horas pegados a la portátil, cual paquete de pipas del que es imposible despegarse hasta que no se abre la última cáscara. Cuando no estamos trasladando vehículos o reconstruyendo partes del escenario para afrontar la siguiente sección de plataformas, nos encontramos en persecución a cuatro ruedas o haciendo frente a oleadas de endebles enemigos. A este respecto, el sistema de combate peca de tremenda simpleza, limitándose a un botón de agarre y otro de contraataque, por lo que no tendréis problemas para arrestar al malo de turno mientras atendéis al televisor. Suerte que los enfrentamientos contra jefes finales suponen una variación significativa, aunque en ningún caso reten al jugador más avezado.

Completar la trama principal no os llevará más de 10 horas (aceptable para tratarse de un juego portátil), pero haceros con todos los vehículos e identidades, medallas por completar objetivos secundarios y reconstruir buena parte de los helipuertos o rampas esparcidos por LEGO City os supondrá un esfuerzo importante.

Sobre las peculiaridades de 3DS, no se puede decir que se hayan aprovechado especialmente. Sí, el efecto estereoscópico llama la atención, pero no añade nada significativo a la jugabilidad. Tampoco los giroscopios, que usaremos en muy contadas ocasiones para escanear el movimiento o las conversaciones cercanas. La pantalla táctil, por su parte, ofrece consejos, subtítulos, mapeado (sin interacción posible) y un simple minijuego para la apertura de cajas fuertes.

En un título de esta clase la trama suele quedar en segundo plano. También aquí. La justificación de las misiones es un tanto pobre, si bien los diálogos y situaciones rebosan sentido del humor a base de clichés, lo que resta importancia a la esperable falta de profundidad narrativa.

A nivel técnico el resultado es notable en la distancia corta, con algunos escenarios cercanos (salvando la evidente distancia) a lo visto en la versión para Wii U. Ahora bien, si miramos al horizonte siempre veremos una terrible neblina que trata de enmascarar sin éxito la aparición repentina de personajes, vehículos y estructuras. Molesta estéticamente, pero no dificulta la jugabilidad, todo sea dicho. Mención especial para las animaciones de personajes, entre los aspectos más meritorios del juego.

La ambientación urbana está bastante conseguida, eso sí, aunque se echa en falta una mayor repercusión sobre el entorno. Esto aplica también a la carencia de doblaje durante las secciones ingame, una vez más por las limitaciones del hardware.

La banda sonora, claramente inspirada en las viejas cintas de acción, es de lo más resultona aunque se limita a instantes de conducción, enfrentamiento o claves para el avance. La mayor parte del tiempo lidiaremos con efectos de corte realista (en lo que al entorno se refiere) y los ya típicos “sonidos LEGO”.

LEGO City Undercover: The Chase Begins es un sandbox limitado técnica y jugablemente, de misiones tan sencillas como mecánicas, pero aún así adictivo. Especialmente para quienes gusten de completarlo al 100% recolección mediante. El nimio argumento se compensa por el sentido del humor que derrocha, hasta el punto de imprimir carisma a McCain y su peculiar cuerpo de policía. Un título para los más pequeños de la casa, seguidores de la serie LEGO o amantes confesos del original.

7/10

 Redactado para: VaDeJuegos

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