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A simple vista The Wonderful 101 es quizás la propuesta menos atractiva para Wii U a corto plazo. Ni siquiera los amantes de Platinum Games muestran excesivo interés por su última producción, a la que tildan de exclusiva menor. Tal vez fue el motivo por el que Nintendo dedicó una retransmisión completa al título, lanzando su demostración a posteriori para que los juicios se vertiesen de primera mano.

Aún con toda, el aperitivo puede atragantarse a más de uno, pues The Wonderful 101 no es un juego especialmente accesible. Se necesitan varias horas para moverse por Blossom City (entre otros entornos) como pez en el agua, dada las peculiaridades del control y los múltiples indicadores en pantalla. Una vez dominada su mecánica es cuando lo nuevo de Platinum sorprende para bien.

La premisa del juego no rezuma originalidad: un grupo de superhéroes diseminados por todo el planeta, los Wonderful 100, aúnan fuerzas para combatir la enésima invasión alienígena. Cada protagonista presenta un carácter perfectamente definido, siendo Wonder-RED el claro protagonista de una trama repleta de estereotipos, aunque no por ello exenta de incógnitas por desentrañar, como el flashback que atañe a la infancia de este profesor venido a más.

No es necesario contar mucho más sobre el devenir de los héroes, pues al final acaba convirtiéndose en uno de los principales motivos para transitar la aventura. Se agradece además que cada tópico se contrarreste con buenas dosis de humor: lo absurdo de diálogos y situaciones nos sorprenderá con alguna que otra carcajada.

Queda claro que, por contra de la impresión inicial, The Wonderful 101 es un juego de tremenda personalidad. Eso no quita para que algunos jugadores encuentren poco atractivo su histrionismo, abandonándolo a la primera de cambio por no encontrar aliciente para el dominio de su jugabilidad. Definirla es complicado, de hecho. Si mezclásemos Viewtiful Joe, Pikmin 3 y Bayonetta seguramente resultase algo parecido al título que nos ocupa.

La esencia del juego radica en el beat’em up. Controlamos al enmascarado de turno (los demás se irán uniendo conforme avancemos) junto a un grupo de ciudadanos convertidos en héroes de improviso. El protagonista podrá entonces moldearlos a su antojo, edificando puentes colgantes, escaleras y demás útiles para seguir avanzando. Cuanto mayor sea el número de ciudadanos conversos (rodeándolos con un trazo en el gamepad o mediante su dibujo imaginario a través del stick analógico derecho), mayor la eficacia de la metamorfosis.

Cada héroe principal tiene además una habilidad específica, pudiendo convertir a sus aliados en puño (Wonder-ROJO), espada (azul), pistola (verde), látigo (morado) o mazo (amarillo). Para activar cada metamorfosis deberemos dibujar una forma distinta (ángulo o línea recta, círculo, onda…), ganando fiereza nuestro ataque en función de la longitud. El botón A despliega el ataque básico, el Y descompone la forma activa, el B permite saltar y el X ordena el envite independiente de unidades a un enemigo concreto.

Pronto se hace evidente que alternar los mamporros con el dibujo en la pantalla táctil (especialmente si se hace con los dedos) no casa muy bien, por lo que acabaremos recurriendo al stick derecho. Aún con todo, la precisión en el trazo resulta complicada, lo que nos jugará malas pasadas durantes los abundantes quick time events, donde la rápidez es fundamental.

Por el juego también se diseminan toda clase de puzles, la mayoría lógicos y otros no tanto. Esto aplica también a las rutinas de ciertos enemigos finales, el tercer pilar de la jugabilidad, que nos costará detectar con resultado fulminante. Así, aquellos momentos en que hemos de hacer algo más que machacar botones pueden frustrar a un jugador atascado bastantes minutos. Máxime al darse cuenta de que la solución era simple como ella sola, pero poco intuitiva dado lo extravagante de la situación propuesta.

Se agradece eso sí que Platinum se haya volcado con las posibilidades de la doble pantalla. Al entrar a ciertos edificios dejaremos de vernos en la pantalla del televisor, teniendo que seguir la acción desde el GamePad. También abundan los puzles en que hemos de alternar ambas pantallas, por ejemplo el manejo de una nave especial a través de los cuatro gigantescos botones sitos en su interior: nuestros héroes han de pisarlos desde el GamePad, conforme a la trayectoria de la nave que seguimos en pantalla grande.

Sí, The Wonderful 101 incluye secciones propias de un shooter espacial e incluso segmentos de plataformas que generalmente habremos de transitar en plena carrera, dado que las baldosas de turno van cayéndose a nuestros pies.

La variedad de situaciones es evidente, sin embargo son las peleas contra enemigos menores (toda clase de robots con rutinas adscritas a cada una de las distintas habilidades) lo predominante. Esto induce a cierta monotonía, tan sólo combatida por quienes hayan quedado prendados del universo dispuesto por Kamiya o conseguido dominar el profundo sistema de combos.

El juego es bastante largo, en contradicción a las declaraciones del propio director hace unas semanas, sobre todo si uno quiere desbloquear los numeros ítems coleccionables dispersos (figuras, archivos, perfiles de personajes, chapas…). Hacerse con todas las Hectofusiones y Habilidades de la tienda (Wonderful Markt, accesible entre misiones), también requerirá de muchas horas adicionales recolectando el equivalente a monedas de juego. Éste falla no obstante al explicar la utilidad de su sistema de Módulos. También del Mezclador, que permite mezclar alimentos ‘siderales’ recolectados por el escenario para agenciarnos ítems de salud, armamento o potenciadores.

Visto así, el beat’em up del montón se antoja un juego de tremenda profundidad, aunque muchas de sus posibilidades seguramente pasen inadvertidas para el jugador. Hasta 5 podrán tomar parte en sus divertidas misiones multijugador, dicho sea de paso como prolongación adicional de su vida útil.

El estilo gráfico apuesta por la estética cómic, sin destacar por florituras pero tampoco por defectos evidentes. Es un juego correcto y colorido, original en el diseño de sus jefes finales, aunque no tanto en los escenarios, donde enemigos y elementos se repiten más de la cuenta.

El doblaje al inglés es meritorio al plasmar fielmente la personalidad de cada Wonderful. En lo que a efectos y banda sonora respecta, pasarán sin pena ni gloria, llegando esta última a resultar un acompañante pasivo más que potenciar la grandilocuencia de muchas cinemáticas.

The Wonderful 101 es una exclusiva muy a tener en cuenta para Wii U, aunque no el típico juego que recomendar con garantías. No resulta un título especialmente accesible y su histrionismo propio de las grandes producciones niponas no gustará a todo el mundo. El resto, fieles seguidores de Platinum Games, tendrá aquí el perfecto aperitivo hasta Bayonetta 2… siempre y cuando perdonen la monotonía de ciertas secciones o los nulos intentos del juego por darse a entender. Como toda marcada personalidad, The Wonderful 101 suscitará amores y odios a partes iguales.

7/10

Redactado para: VaDeJuegos.com

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