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Tras fiascos como Sonic The Hedgehog (2006) o Sonic Unleashed, SEGA tuvo acierto con Sonic Colors y Sonic Generations. Puede decirse que Sonic Lost World acopia lo aprendido de ambos títulos, suponiendo una de las mejores entregas tridimensionales del erizo.

La primera vez que topamos con Lost World pensamos irremediablemente en Super Mario Galaxy. La recreación tubular de Windy Hill funciona y, como ella el resto de emplazamiento clásicos presentes, pero una vez los recorremos nos damos cuenta de que las analogías resultan más pertinente con cualquiera de las entregas para Mega Drive.

GamePad en ristre, uno tiende a mantener pulsado el gatillo derecho para acelerar al erizo. Pronto descubriremos que la velocidad ha dejado de ser norma, por mucho que nos malascotumbrases las anteriores entregas tridimensionales. Los niveles muestran equidad de secciones que atravesar a la carrera o pausadamente, midiendo cada salto con tal de no caer al vacío.

Los instantes más frenéticos, no obstante, han mejorado sobremanera su desempeño. Sonic cuenta con nuevos movimientos que hacen ganar en fluidez a la jugabilidad clásica. Se acabó el frenar en seco al topar con un obstáculo, ahora el erizo puede remontarlos como si nada (le encanta subir a las copas de los árboles), rebotar entre paredes e incluso vencer su verticalidad. Igualmente contamos con nuevos movimientos de ataque, entre ellos útiles patadas que sacarán de nuestro camino a los enemigos más inoportunos.

Dominar cada habilidad pronto se antoja básico para avanzar, siendo toda una delicia el desenvolverse por fases tan intrincadas como repletas de posibilidades. Pero ojo, entre los más de 30 niveles disponibles (algunos más secretos) encontramos un 50% de carácter bidimensional. Por primera vez, no obstante, los seguidores incondicionales de la franquicia disfrutarán igualmente los compases 3D y 2D de Tropical Coast o Desert Ruins. Sonic Team fue lista al diseñar niveles esféricos, aumentando considerablemente el campo de visión que frustrase las aventuras tridimensionales de Sonic, debido en gran parte a una pésima optimización de la cámara. Tal decisión favorece además la rejugabilidad, pues son numerosas las formas de completar cada nivel: podemos desplazarnos girando en torno al escenario sin preocupaciones, de tal forma que demos con nuevos enemigos, atajos, capsulas de animales e ítems.

Cada área de juego cuenta con 4 zonas, la última de las cuales culmina en el pertinente jefe final. Desbloquearemos retos adicionales conforme recolectemos cada una de las cinco monedas rojas dispersas por fase, otra razón más para revisitarlas. Se nos obliga, de hecho, al encontrarse ítems inhabilitados hasta ciertos instantes de la aventura o para incrementar el número de animales rescatados (algunas fases no estarán disponibles a menos que el cómpute marque cierta cifra).

Refiriéndonos al GamePad, su utilidad es relativa, pues dispone el mapa del mundo a modo de acceso rápido, un indicador de progreso para cada fase, el selector ítems y las misiones Chao en curso con las que conseguirlos (desde “haz un torbellino durante 2 segundos” hasta “fija en un sólo ataque 3 o más veces a uno o varios enemigos”). Su giroscopio y panel táctil resultarán de mayor utilidad, eso sí, una vez activemos los poderes Wisp (sí, vuelven) para emitir descargas eléctricas, desplazarnos bajo tierra cual tuneladora o convertirnos en improvisada nave espacial entre otros muchos. Además, en el modo Carrera a 2 jugadores el mando hace las veces de segunda pantalla, de tal forma que éstos se enfrenten sin necesidad de pantalla partida.

Las fases tienen también vertientes contrreloj y cooperativa, en que un segundo jugador apoye al principal manejando vehículos como helicópteros o aerodeslizadores que disparen proyectiles a los enemigos. Hay dos formas de conseguir dichos teledirigidos: compartiendo ítems en Miiverse (se nos devuelven potenciados al cabo de un tiempo) o bien transfiriéndolos una vez creados desde la versión para Nintendo 3DS.

Aunque no debemos esperar mucho en lo argumental, como viene siendo costumbre de la franquicia, lo cierto es que Lost World muestra un Sonic de lo más paralanchín. El número de secuencias cinemáticas se ha incrementado notoriamente y con éstas la profundidad en la interacción de los personajes, con diálogos ingeniosos y constantes toques de humor a manos de “Los 6 letales”. Cada jefe final copa así un estereotipo, desde la presumida sin cerebro al gótico pasando por el pozo sin fondo (gastronómicamente hablando). Lo cierto es que algunos enfrentamientos están más inspirados que otros, hasta el punto de convertirse en meros trámites sin alicientes.

Sonic Lost World es uno de los juegos más impactantes a nivel visual de Wii U. No hay defectos aparentes más allá de alguna ralentización muy puntual y todo luce nítido y colorido. El diseño artístico recupera entornos y enemigos de sobra conocidos, aderezándolos con otros nuevos sin desentonar. Gusta moverse por Hexagon, ya hablemos de jugabilidad o mera contemplación. El doblaje al castellano cumple con creces por interpretación y matiz de cada protagonista, mientras que las contunistas melodías y efectos de sonido acompasan la acción sin queja.

Sonic Lost World en Nintendo 3DS

Quede claro que ambas entregas resultan exigentes. Completar la de Wii U es relativamente sencillo, pero no así hacerlo al 100%. La homónima de Nintendo 3DS supone un hueso más duro de roer ya desde la segunda fase, dejando a las claras que sólo los más hábiles del lugar podrán avanzar por sus 7 mundos.

Ambas versiones comparten trama, cinemáticas y ambientación de niveles, pero éstos son completamente diferentes a los de sobremesa. Se ha hecho un arduo trabajo de rediseño para el aprovechamiento de la tecnología estereoscópica, amén de incrementar la exigencia en el dominio de habilidades exclusivas para la portátil.

El Laboratorio de Tails supone otra diferencia significativa. Los materiales adquiridos entre fases se convierten aquí en ítems y vehículos teledirigidos que enviar a Wii U. Igualmente podemos recibir y jugar misiones de Street Pass que alargarán más si cabe la vida del título.

Gráficamente muestra un acabado soberbio, a la altura de los mejores plataformas para 3DS y sin los problemas de optimización que lastrasen la conversión de Sonic Generations, por ejemplo. Esta versión también cuenta con el acertado doblaje al castellano, incluidas exclamaciones de los protagonistas en el transcurso de la partida.

Completan la propuesta sendos modos contrarreloj y versus (Carrera, Batalla y de Fase Especial, usando el giroscopio) tanto local como en línea. El modo descarga permite además compartir el juego con cualquier Nintendo 3DS al alcance.

Conclusión

Sonic Lost World reinventa al erizo partiendo de su premisa jugable clásica. Los niveles tubulares y nuevos movimientos hacen mucho bien a un título divertido a la par que exigente (quizás demasiado para algunos), repleto de opciones rejugables y con un acabado técnico a la altura de sus respectivas plataformas. Las fases son distintas para cada versión, por lo que adquirir ambas no se antoja descabellado.

8,5/10

Redactado para: VaDeJuegos.com

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