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Redactado para: VaDeJuegos.com

Sería de necios obviar uno de los principales motivos por los que muchos se acercarán a esta valoración: las mejorables puntuaciones otorgadas a Lords of Shadow 2 por prestigiosos medios internacionales han sembrado la duda en torno al último proyecto de Mercury Steam. Nos enfrentamos así a un análisis controvertido, especialmente para unos medios españoles a los que podría colgárseles la etiqueta de complacientes para con el estudio madrileño.

Hemos pasado la última semana acompañando a Drácula en su eterna cruzada contra Satán y estamos en posición de desmentir muchas de las críticas vertidas. Lords of Shadow 2 pone de manifiesto la madurez de Mercury Steam al mejorar con creces a su predecesor. Cierra además una inesperada trilogía, que viene a reinventar las bases narrativas de Castlevania.

Gabriel Belmont encarna al vampiro por excelencia, quien habrá de evitar el apocalipsis en colaboración de Zobeq. Pide a cambio desprenderse de la inmortalidad, lo que también aguarda un clan Belmont sediento de venganza. Son los ingredientes de un clímax en toda regla, que va desgranándose en espectaculares cinemáticas, combates contra enemigos imposibles e instantes de exploración a caballo entre dos mundos. Radica aquí el componente más polémico de la fórmula, pues alternamos entre el castillo de Nosferatu y sus sobreedificaciones urbanas.

Aunque puede resultar chocante de inicio, al poco constatamos la coherencia entre ambas realidades, cada cual adscrita a su propia mecánica. Ocurre especialmente durante los primeros compases del juego, cuando la debilidad de Gabriel le obliga a transmutarse en rata para recorrer con garantías un complejo industrial. Estas secciones de sigilo, en las que también habremos de poseer disimuladamente al enemigo, acaban por resultar tediosas. Afortunadamente, el mayor peso de la aventura recae sobre la exploración y el combate. Al avanzarse esta secuela, más de un medio refirió al género de mundo abierto, lo que debe matizarse. Visitamos una docena de áreas considerables, pudiendo desandarlas a placer, pero finalmente todo se limita a recorrer sus estancias en el orden dado.

Basta la primera toma de contacto con el sistema de combate para apreciar la ganancia en profundidad. El protagonista cuenta con tres armas: el Látigo de Sombra, la Espada de Vacío y las Garras del Caos. Alternar su uso sirviéndonos de los gatillos secundarios será crucial, tanto para la caída enemiga como nuestro avance. Conforme acumulamos experiencia podemos adquirir decenas de técnicas, mejorarlas y dominarlas (usándolas con frecuencia) para transferirlas a una de las tres armas principales. Como habréis supuesto, amaestrar todas las técnicas (latigazo combinado, ventisca, garrazo aéreo…) duplica fácilmente las 20 horas de media que os llevará completar la aventura. Y eso que aún no hemos hablado del armamento secundario en forma de dagas, bombas, enjambres de murciélagos para entretener al ennemigo e incluso Huevos de Dodo para encontrar las gemas con que aumentarán nuestros indicadores de vida, vacío o caos.

Drácula cuenta además con efectistas poderes vampíricos (cómo no). Obtenerlos ocupará buena parte del desarrollo, lo que requerirá derrotar a temibles enemigos finales. Si tantas opciones de ataque derivan en combates entretenidos, imaginad qué no ocurrirá cuando titanes, monstruos tricéfalos o abominables acólitos del averno nos planten cara. En la variedad está el gusto y cada cual requerirá de estrategias bien diferentes. Derrotarlos nos reportará tremenda satisfacción a independencia del modo de dificultad en que hayáis emprendido partida (hay cuatro disponibles).

En Lords of Shadow 2 tampoco faltan los puzles y las secciones de plataformas, generalmente sucesiones de saltos y escalada. El chillar de los murciélagos nos indicará siempre por dónde continuar nuestro camino, aunque recomendamos encarecidamente explorar los numerosos recovecos del escenario. Sólo así nos haremos con ítems muy de agradecer, diarios de soldados o memoriales que complementen la narración. Una vez más, alternar poderes y armas secundarias será fundamental, pues sólo congelando aquella catarata podremos escalarla y dar con los secretos que la coronan, por ejemplo.

Llegados a este punto entendemos el conglomerado de géneros que incumben al lanzamiento: combates, exploración, saltos e infiltración casan gracias a su justificación argumental. Tanto como la variedad de ambientes que transitamos. Y es que el guión discurre lento pero seguro hasta un final apoteósico, ofreciendo constantes guiños en forma de apariciones familiares (para bien o para mal). No se preocupen, en cualquier caso, quienes teman sentirse perdidos por no haber jugado al primer Lords of Shadow o Mirror of Fate, pues tras el prólogo se nos ofrece una sinopsis de lo más esclarecedor.

Técnicamente, sus responsables se jugaban mucho al optar por un nuevo motor gráfico, el Mercury Engine 2. Les ha salido bien la jugada, aunque con matices. Algunos escenarios, modelados y efectos de partículas nos dejan literalmente con la boca abierta, aunque también habrá veces en que echemos en falta un mayor pulido. Concierne especialmente a la baja resolución de algunas texturas, los excesivos dientes de sierra en parajes concretos y el sombreado general. Aplaudimos eso sí e diseño de personajes, unas fluidas animaciones y el compendio de directrices artísticas, que saben hacer de éste un juego visualmente con personalidad. Corre además a unos estables 30 frames por segundo, frente a la veintena de su predecesor.

De Lords of Shadow 2 podrán decirse muchas cosas, eso seguro, pero nos apostamos cuanto queráis a que todos sus analistas dedicaremos un párrafo a vitorear su banda sonora. ¿Cuántas veces no hemos leído ya que el gran Óscar Araujo estaba al cargo una vez más? Cada pieza es algo más que un acompañamiento para Gabriel, pues está pensada para imprimir la necesaria dosis de emoción a cuanto sucede en pantalla. Se antoja pues un factor clave para la ambientación, al igual que unos diálogos magistralmente interpretados por Carlyle o Stewart. Sí, es una pena que el juego no llegue doblado al castellano, pero las voces originales achacan pronto cualquier pesar.

En conclusión 
Nos lo hemos pasado como enanos culminando la trilogía de Mercury Steam. Cierto que Lords of Shadow 2 toca palos muy distintos, pero en absoluto resulta el compendio de ineptitudes que alegaba cierta review. Salvando unas olvidables secciones de infiltración, cada fragmento jugable está más que justificado por el hilo conductor narrativo. Nos gusta ese constante alterne de realidades, donde lo medieval y lo contemporáneo (futurista a veces) cuajan contra todo pronóstico. También los guiños envueltos por una banda sonora con propósito. Es verdad, por otra parte, que algunas secciones necesitan de un mayor pulido visual y que la libertad de cámara lastra más que ayuda en el desarrollo de los combates. Males a pagar por la mayor superproducción que haya parido la industria del videojuego en España. Versión jugada: Xbox 360.
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