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Redactado para VaDeJuegos.com

Cuando uno creía superadas ciertas cosas, viene David Gaider a buscar titulares con que Dragon Age: Inquisition albergará un personaje homosexual. Quienes hayáis leído alguna de mis columnas por estos lares comprenderéis la desaprobación, pues normalizar la homosexualidad en el ámbito del ocio electrónico siempre requerirá de sutilezas.

Seguiré aplaudiendo a Naughty Dog por la figura de Bill en The Last of Us, pero mucho tendrá que convencerme el trasfondo de Dorian para lo mismo. Analicemos la polémica citando al guionista, quien aludió al nuevo personaje marica del videojuego como su primera creación “completamente gay”:

“Dorian es gay. El primer personaje completamente gay que he escrito, lo que añade una dimensión interesante a su pasado. Proviene de una tierra donde la perfección es la máxima de todo mago y cualquier desviación a la norma se considera vergonzante: ha de ser ocultada. Así las cosas, Dorian es repudiado por los suyos y huye cual paria, sabedor de que hay mentalidades contra las que es imposible luchar”.

Normalizar la homosexualidad en el videojuego siempre requerirá de sutiliezas. Con Dorian, el personaje “completamente gay”, BioWare corre el riesgo de llamar demasiado la atención.

¿A qué se refiere Gaider cuando habla de un mago “completamente gay”? Ahí el quid de la cuestión. La interpretación más obvia hace pensar en un personaje claramente definido por su orientación sexual, mal endémico del reflejo homosexual en cualesquiera formas de entretenimiento. El guionista no tardó en salir al paso alegando imprecisión verbal: tan sólo pretendía hacer ver que Dorian será el primer protagonista sin medias tintas bajo el seno de BioWare, estudio que acostumbra a la bisexualidad en su intento de contentar a unos y otros.

¿Hemos de creer tan improvisada réplica? El que Gaider se desdiga con que Dorian es “legítimamente gay”, no invita al optimismo precisamente. ¿Por qué? Todo creador (no me excluyo) corre el riesgo de caricaturizar en exceso los rasgos de sus personajes, especialmente allí donde proliferan los prejuicios. Son muchos los que, por desgracia, aún rodean al mero hecho de una preferencia sexual divergente. Es lo que ha motivado productos como “Mi ex-novio: Tirano Espacial” (desagradablemente referido como “el videojuego más gay de todos los tiempos”) o “Ultimate Gay Fighter“, aproximaciones cómicas que el colectivo LGTB tan sólo ha de considerar legímitas una vez obtengamos lo que lleva años demandándose: normalización.

Dorian representa entonces una oportunidad de alcanzarla, pues este texto no pretende criticar, más bien poner sobreaviso de los errores en que pueda haber incurrido el creativo canadiense. Seré el primero en aplaudir si la condición de Dorian no trastoca la línea narrativa de Inquisition, de forma que su “inaceptación familiar” no defina diálogos, escenarios y (dios no lo quiera) enfrentamientos. Dicho de otra forma, queremos que al mago le importe un bledo si los jugadores le comprenden o no. Que les encare con un: -Sí, me enamoro y acuesto con hombres. Dejémonos de tonterías y vayamos a descuartizar dragones.

P.S.: Una colleja a cuantos medios han titulado con Dorian para granjearse visitas gracias al rechazo que genera todo lo gay entre una audiencia mayoritariamente heterosexual. Basta echar un vistazo a las respectivas secciones de comentarios para echarse a llorar.

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